Sólo el silencio

Aunque la realidad del ser ha sido establecida de muchas maneras,decirlo no es suficiente: el ser sólo es conocido por experiencia propia.

Sri Bhagavan Ramana Maharshi

ॐ नमः शिवाय

domingo, 26 de diciembre de 2010

UPADESA (Bhakti Yoga -7-8-) Contemplación

7.- La contemplación ininterrumpida del Señor, 
que es semejante a un río de ghi y como el flujo de un arroyo, 
es superior a la contemplación interrumpida.

Lo que en el sendero del conocimiento (jñana marga) se denomina meditación, aquí, en la vía devocional (bhakti)  se conoce como "contemplación", centrarse en el origen, diluirse como la sal se hace invisible al contactarse con el agua, o fundirse en esa alta vibración que tanto le atre, como la mariposa en el fuego, que ya no representa un peligro para ella, y si una aceleración de la entrega a la unión amorosa.

La contemplación es la meditación en el ideal elegido en el que hemos habituado la mente a fijarse y concentrarse, mediante un gran impulso devocional inicialmente, pero también con mucho tiempo de trabajo y esfuerzo incesante.

La contemplación bien entendida es esencial para dejar al descubierto, antes nuestros propios ojos (ahora despejados, apoyados sobre la base de un estado mental de quietud o armonía) todo aquello que nos separa de nuestro estado natural y puro.

Todos los condicionamientos y limitaciones que nos hacen sentir aparte, distintos, presionados y marginados de esa continuidad de ser que tanto amamos y anhelamos... "Lujuria y oro", decia Sri Ramakrishna, para remarcar las dos principales causas o apoyos de este egoísmo que desde la memoria individual no nos deja disfrutar de la Gracia omnipresente del Señor en el corazón.

A medida que este proceso de autodescubrimiento y  vaciamiento o purificación avanza, nuestro estado mental predominante comienza a ser cada vez más calmo, armonioso y equilibrado ... Las prácticas ejecutadas según la instrucción recibida nos van acercando en forma paulatina a una mayor firmeza de la mente, a una atención espontánea, que ya no es una postura asumida o forzada, sino el resultado de la placidez, de la amplitud hallada en ese estado ideal, de apertura, de total relajación y entrega.

Como un vaso repleto de agua al ser sumergido en el agua todavía experimentamos una sutil separación, no obstante la sensación es la misma que al emerger cada mañana del sueño profundo, donde experimentamos la plenitud y la felicidad de ser absolutamente libres, y ésta es una señal inequívoca de que vamos por la buena senda, pues estamos retornando a ese estado natural y puro, y ya no nos sentimos desconectados de la realidad durante el estado de vigilia y el sueño con sueños, pues comenzamos a presenciar como poco a poco las diferencias comienzan a disiparse, lentamente, como la noche oscura al llegar el alba.

Esta comunión y la permanencia en ese estado de integración profunda es lo que el Maharshi nombra como contemplación ininterrumpida del Señor o meditación en Dios, tanto sea personal o como símbolo de la unidad espiritual, del Yo supremo.

Medita en Dios, ya sea en un lugar oscuro 
o en la soledad de los bosques, 
o en el santuario silencioso de tu corazón.

Dilúyete en el Señor, como las drogas se diluyen en el alcohol.


La meditación profunda revela 
la verdadera naturaleza del Ideal Elegido 
en el cual se medita y la infunde en el alma 
de aquel que está meditando.

El secreto consiste en que la unión con Dios (yoga), 
nunca tiene lugar a menos que la mente esté absolutamente calma, 
cualquiera sea el sendero que se siga para la realización de Dios. 
La mente está siempre bajo el control del yogui 
y no el yogui bajo el control de la mente.
Sri Ramakrishna 

Esta nueva perspectiva, que se siente como un cambio radical en la manera de ver las cosas y sobre todo en la forma de encarar el sendero del autoconocimiento, nos irán introduciendo naturalmente en la reflexión y más tarde en la indagación o investigación de ese nuevo estado que comenzamos a experimentar.

La contemplación es el resultado natural de nuestro avance en el único sentido que puede darse, el de la unificación con el Señor como el ser interior, supremo y primordial, al que buscamos acercarnos primero y conocer después con la profunidad que sea necesaria para comulgar con él, en una paz profunda y perdurable, que sólo puede ser producto de la verdadera unidad.

Podemos extraer de estos versos otro significado más profundo de lo que hasta ahora entendíamos como ENTREGA... La reiterada enseñanza que dice "deposita todas tus cargas a los Pies del Señor", es también una referencia a los beneficios trascendentales que obtendremos con la práctica de la contemplación.

Durante el estado de absorción en la contemplación (bhava) pasaran ante nosotros todos nuestros "asuntos pendientes", nuestros problemas de arrastre o incomprensiones que venimos soportando desde el pasado, y que, almacenadas en la memoria física como tendencias o predisposiciones salen ahora, a la luz de una oportunidad para trascender.

Pero esta vez no reaccionaremos ni con aceptación ni con rechazo ante su aparición, porque el mayor beneficio de la contemplación es que ante la PRESENCIA del ser supremo, nuestra perspectiva se sitúa como la del testigo, como el observador desapegado de todo lo que aparece... Entonces estas energías pasan ante nuestros ojos como las aves en el cielo, con cierta carga de emotividad, pero sin afectarnos particularmente, liberándose de esas reacciones que no hacían más que retroalimentarlas y sujetarlas en el interior de nuestra mente, en el subconciente.

Se dice que la contemplación o la meditación no es algo "a conseguir", sino el estado básico o natural de nuestra mente, cuando no se halla condicionada o presionada por factores externos, y en este mismo sentido, la contemplación es ese descanso reparador, como un remanso de quietud, en que el continuo fluir del "arroyo" de los pensamientos se estabiliza y se sostiene.

El Maharshi siempre repetía que "el agua no se puede convertir en agua-seca", cuando se le preguntaba la manera de destruir o deshacernos de la mente... Mientras el agua siga fluyendo, habrá pensamientos, habrá movimiento y pulsación, interrupciones y variaciones en el devenir del arroyo, pero si aprendemos a contemplar el fondo estable y continuo sobre el que la corriente se desliza, podemos llegar tener un presentimiento, un vislumbre de la unidad perfecta e incorruptible que espera a ser descubierta en lo profundo del corazón.

A esto se refiere el Maestro al hablar de la contemplación interrumpida, más superficial, con más propensión a las distracciones o interferencias, y la más profunda o ininterrumpida "como un río de ghi" o un chorro de aceite que por su densidad cae de manera pareja y constante, con un recorrido uniforme, sin desviarse ni derramarse en su traspaso.


Esas interrupciones se deben a los pensamientos. 
Usted no podrá ser consciente de las interrupciones a menos que lo piense. 
Se trata sólo de un pensamiento. Repita la antigua práctica: 
"¿A quién le surgen los pensamientos?". 
Mantenga esa práctica hasta que no hay más interrupciones. 
Sólo la práctica producirá 
una continuación de la consciencia.
Sri Ramana Maharshi





8.- La contemplación sin dualidad, 
en la que "El es Yo", se considera  muy sagrada, 
y superior a la contemplación dual.

En este verso el Maestro nos sitúa un poco más en el centro del problema de identidad que nos ha traído hasta aquí, produndizando aún más en cuanto al resultante que debe derivar de la práctica devocional en general, y en este caso, de la contemplación.

La contemplación puede darse de dos formas a saber: con forma (saguna) y sin forma (nirguna), habiéndose centrado en un objeto determinado en el primer caso, y en el observador en sí, en el segundo... en la contemplación no-dual.

Siempre debemos rechazar la tendencia de la mente a creer que una práctica por ser superior a otra, puede ser tomada como un atajo, o una vía directa, ya que no es así de ninguna manera, porque cada paso es consecuencia del anterior y se suceden como los peldaños de una escalera.

De ninguna manera podemos acelerar los resultados salteando etapas de práctica, y sobre todo, menospreciando el nivel de sutilización que necesitaremos en los próximos niveles a que vayamos accediendo, a medida que la mente se vaya depurando y clarificando.

De la misma forma que la contemplación ininterrumpida es consecuencia de haber consolidado su antecesora inmediata, así la contemplación sin forma llega tras largos períodos de práctica de contemplación sobre la forma del Señor, del Gurú o del ideal elegido.

Cuando se le consultaba al Maharshi, cuál era el método más eficaz para obtener la realización definitiva... Si se trataba de la plegaria dirigida a Dios, la entrega al Gurú, o la concentración de la mente, etc., el Maestro respondía:

Una cosa es consecuencia de la otra. 
Cada una de ellas conduce a la siguiente etapa. 
Forman un totalidad continua. 
Dios, el Gurú y el Yo no son diferentes. 
Son una misa cosa. 
Por tanto los métodos no ofrecen elección. 
Sri Ramana Maharshi

Veamos ahora porqué el Maestro nos marca una diferencia notoria, entre la contemplación dual y la no-dual, corroborando al mismo tiempo, la afirmación de que no puede pasarse a la una, sin haber trascendido la otra naturalmente.

El collar de oro y el anillo del mismo metal pueden hallarse separados de acuerdo a la perspectiva que utilizen para el autoconocimiento.

El anillo se encuentra limitado en peso y forma, con respecto al collar y puede llegar a creer que su origen es muy distinto al del collar, tomando en cuenta los atributos y cualidades que componen a uno y otro.

Difiere del collar cuantitativa pero no cualitativamente, pues si su analisis se basa en la afirmación "soy el anillo", establecerá una relación espacio temporal con el collar, y otra (que surge de esta espontáneamente) con el oro ... Así es, aunque no aparezca a simple vista... La dualidad no consta de dos sino de tres componentes fundamentales, por eso los Maestros de Advaita siempre hablan de "la tríada" del conocimiento.

Sujeto y objeto parten de una base cierta, que podríamos llamar el sujeto último o el trasfondo, base del conocimiento dualista u objetivo.

Ahora bien, si el anillo que se encuentra separado del collar (y de todas las demás joyas de ese material cognoscibles) cambia rotundamente su punto de vista y pasa a la afirmación "Yo soy el oro", la dualidad se corta abruptamente, no sólo unificándolo con el oro como su ser esencial, sino también con el collar y con todo aquello que haya sido construído a partir de esa base.

Si finalmente el anillo comprende "Él soy yo", se diluyen todas las dudas y se superan las limitaciones de nombre-forma en la contemplación de su real naturaleza.


49.
Ya que todos los seres tienen su origen en Brahman, 
debemos considerarlos como siendo en verdad Brahman mismo.
50.
Los Vedas declaran evidentemente que sólo Brahman 
es el sustrato de todas estas variedades de nombres, formas y acciones.
51.
Así como un objeto hecho de oro siempre es oro, 
del mismo modo todo lo que ha nacido de Brahman siempre es Brahman.
52.
El miedo es uno de los atributos del ignorante 
que persiste viendo la más leve diferencia 
entre el ser individual y el Ser Supremo.
53.
Cuando la ignorancia engendra el concepto de dualidad, 
uno ve a otros (algo o alguien además de sí mismo); 
pero cuando todo queda identificado con el Atman , 
uno no percibe ni remotamente nada fuera de sí mismo.
54.
Cuando toda dualidad está ausente y uno realiza 
que todo está identificado con el Atman, 
no surgen ni confusiones ni sufrimientos.

Sri Sankarâchârya
APAROKSHA ANUBHUTI
La Realización Directa del Ser

Podemos completar esta analogía con el reiterado ejemplo de la "ola" de mar, con forma y fuerza limitada comparándose con el océano contenedor, o la más tradicional, de la arcilla y los utensillos construídos con este material, utilizada por el gran maestro Shankaracharya... Pero de poco nos servirán todas estas deducciones lógicas si no aprendemos a reconocer en nosotros mismos esta consciencia base, la "chispa divina" desde la cual parten todos las demás formas de conocimiento y percepción.

Por eso el Maharshi afirmaba que "Sólo el sabio es un verdadero devoto"... Situados en ese punto de partida de nuestro estado actual por medio de la contemplación no-dual, podemos llegar a vislumbrar ese otro espacio ilimitado, que no es otro distinto, sino el único infinito sobre el que se montan todos los demás estados, y está siempre-aquí-ahora como muestra irrefutable de su naturaleza eterna, sin cambio y autoconsciente.

Atentos a lo que esa contemplación nos revela, vamos ampliando nuestro acercamiento devocional hacia esa Fuente, única e indisoluble, de la cual surge todo lo que existe y hacia lo cual regresamos al finalizar cada ciclo vital o existencial.

Otra vez cabe que refresquemos y meditemos en lo que aprendimos anteriormente, con respecto a que todo objeto se compone de nombre-forma y esencia o SATCHITANANDA, la cual es común a todos los seres que existen en cualquier espacio y tiempo, en toda concepción intelectual, en cada creación y manifestación del ser único e indivisible.

Sabemos que la "Visión" de Dios no puede expresarse en palabras y por esto los maestros de la Vedanta siempre utilizan la expresión compuesta SAT-CHIT-ANANDA, que significa escuetamente: Existencia perfecta, Concocimiento absoluto o puro, y Dicha plena, amor y paz, o lo que es lo mismo, armonía y unidad en todo.

Ananda (esta dicha tan amplia) es uno de los signos de haber alcanzado esa Visión, a través de la CONTEMPLACIÓN NO-DUAL, de la realización de que Dios y Yo son uno y el mismos ser.

En el momento en que surge la comprensión de que el Señor es en realidad nuestro Yo verdadero, el curso de nuestra búsqueda cambia drásticamente... La devoción dual, pasa a ser el consabido amor por Sí mismo, que nos parecía extraño y contradictorio en un principio, al contrastarlo con el ego, el yo superpuesto, el falso si mismo que aparece como consecuencia del reflejo en las predisposiciones (vasanas) acumuladas.

Pero esta vez ese Sí mismo, aparece desde el correcto enfoque, desde el sí-mismo (atmân) común a todas sus criaturas, a todos los seres sensibles que lo componen ... Y se constituye así en la base, el principio y fundamento del Verdadero Conocimiento o Advaita.

Digno de ser obtenido es el verdadero Conocimiento; 
dignos de ser contemplados por la mente son los Pies del Señor; 
ciertamente, digna de unirse a ella es la compañía de Sabios [satsang]; 
digna de tener brote en el corazón es la Felicidad.

Fijando firmemente con amor los Pies del Señor en el Corazón, 
uno puede cortar la esclavitud del engaño, 
y al cortar así la esclavitud, 
uno puede contemplar la verdadera Luz del supremo conocimiento, 
al haber florecido el propio loto del Corazón de uno.


Guru Vachaka Kovai
por Sri Muruganar 
(Traducción y Comentarios: Sri Sadhu Om)


Gradualmente la devoción nos ha llevado al convencimiento de que ese SER que tanto amamos es el centro u origen de nuestro propio ser individual, del Yo que sentimos como punto de partida cada mañana al despertar... Y ese "Él es yo" comienza a transformarse en el fundamento de todas las relaciones existentes, tanto con Dios como con todos los seres que nos rodean. 

Comenzamos a vivir en un estado de gracia, donde todo lo que nos parecía hostíl hasta el momento se convierte en un recordatorio de nuesrta real esencia, de la unidad plena, proyectada como la mente del Señor, como el prodcuto de Su maravillosa manifestación, de Su Lila o juego divino, en el que se busca a sí mismo en los objetos.

La misma contemplación dual sostenida a través del tiempo, nos lleva un paso más allá a invertir los términos casi sin darnos cuenta, espontáneamente, e ir profundizando esa certeza o fe constituída y simentada en nuestro corazón, hasta que finalmente ese "ÉL es yo" se va develando como YO SOY ÉL o YO SOY AQUELLO, que es el principio existencial de toda la filosofía Vedanta.

Permanecer en ese Principio existencial, a los Pies del Señor o del Gurú como ideal elegido, es lo que nos irá conduciendo gradualmente, cada uno en su tiempo y a su modo, hacia el destino que todos tenemos como hijos, devotos o aspirantes a la realización ... El glorioso despertar a nuestra propia naturaleza inmutable, sin cambios, eterna y autoexistente... El regreso a Casa, la unificación definitiva con el Dios de dioses, Maheshua, SIVA mismo, nuestro SER REAL. 




OM NAMAH SHIVAYA
OM NAMO BHAGAVATE SRI RAMANAYA
HARI OM TAT SAT


Continuaremos con Upadesa Sara (Bhakti Yoga) ...

viernes, 24 de diciembre de 2010

FELIZ NAVIDAD EN EL SER

QUERIDOS AMIGOS EN EL SER: hoy elegí esta imagen muy significativa a mi entender, porque creo que la NAVIDAD simboliza esencialmente al Maestro JESÚS haciéndose Presente en la conciencia individual, para invitarnos a regresar a esa otra CONSCIENCIA continua y perpetua, de la que nacemos, en la que existimos y en la que como Él decía, TENEMOS EL SER.


¡FELIZ NAVIDAD Y RETORNO AL SER PARA TODOS!

Y aprovecho para AGRADECERLES el lugar que me dieron desde que estoy aquí entre ustedes ... ¡Ojalá algún día pueda devolverles con creces todo ese AMOR y SABIDURIA que me brindan!

ME BRINDO A USTEDES 
para que LA PAZ DEL SER, 
que está siempre aquí y ahora, 
pueda ser realizada por cada individuo, 
por cada ser sensible inmerso en la búsqueda 
de su verdadera identidad, 
de su origen y realidad más profunda y esencial...

¡DEJA YA DE BUSCAR... 
TÚ ERES ESO QUE JESÚS VINO A MANIFESTAR! 


TAT TWAM ASI


¡HARÍ OM TAT SAT - SÓLO EXISTE EL SER - YO Y MI PADRE SOMOS UNO!


viernes, 17 de diciembre de 2010

UPADESA (Bhakti Yoga -6-) Concentración

6.- Pronunciar o cantar las glorias del Señor es bueno. 
Pero es superior el japa en voz alta. 
Es mejor aún el japa en voz baja. 
Y superior al japa en voz baja es el japa hecho mentalmente. 
El japa mental es el mejor.

La mente, inquieta por naturaleza, precisa mantenerse ocupada para no dispersarse y pervertirse en creaciones sin sentido que luego se convertirán en más predisposiciones y ansiedades. Por eso la acción basada en la devoción, es decir, abocada a un fin inegoísta y de superación personal, purifica la sustancia mental de antiguos condicionamientos y la libera a su vez de nuevos traumas, de posibles desviaciones.

Los apoyos recomendados por el Maestro, funcionan como un soporte para nuestra fuerza de voluntad y autocontrol, esto es, más para nuestras "atenciones" que para nuestras intenciones de progreso y tienen un sentido reparador y conductor hacia un más amplio y profundo espectro de investigación espiritual.

Para la adroración es necesario el apoyo del cuerpo de manera integral, y así la atención sostenida en las diferentes reacciones y posturas artificiales que aparezcan como resultantes y se constituyan en nuevas limitaciones, se irán cambiando por la tendencia opuesta o positiva, a la que regresará el pensamiento cada vez que concluya alguna tarea puramente funcional o mecánica de las que realiza habitualmente.

EL apoyo mencionado en este verso por medio del "habla" se denomina JAPA, y no es ni más ni menos que la repetición rítmica y sostenida del Nombre del Señor, o de nuestro ideal elegido, como medio de concentración y purificación de la mente.

Suele utilizarce como soporte para la práctica, un rosario hindú o "mala",que consta de 108 cuentas que terminan en una cuenta diferenciada, que representa el Monte Meru o la morada de la deidad que escogimos, por lo cual esta cuenta nunca debe tocarse o perderse de vista.

De la misma forma puede utilizarse el propio cuerpo como guía, utilizando las manos como contadores... La técnica es simple, con la mano derecha contamos las unidades y con la izquierda las decenas, a modo de un "mala" siempre disponible, para apoyarse de manera de mantener un ritmo constante que nos permita llegar a las 108 rondas sin perder la concentración, para luego ir ampliando la práctica y profundizando en la instalación de ese mágico hábito en nuestra conciencia.

Los sentidos tienen que coordinarse y alinearse en un único punto de encuentro, en un centro inmóvil y permanente, en el que puedan hallar reposo y seguridad, paz y bienestar. Por eso el "japa" realizado en voz alta, que puede ser escuchado por otras personas, es el primer nivel de práctica y el que se realiza en voz baja, que sólo puede escuchar el ejecutor, es el nivel más elevado, más efectivo. 

Y todavía más sutil y completo resulta el "japa mental" ... En este plano, cuanto más sutil, más profundo, más puro, más real... Cuanto más se acerque a lo no manifestado, más se librará de interpretaciones y opiniones, de adjuntos y calificaciones propias de la mente objetiva, que separa para comprender.

Aquél que puede repitir el nama-japa, mentalmente, sin distraerse ni necesitar ningún tipo de apoyo externo, de los sentidos o del cuerpo, se encuentra listo para permanecer en completa quietud, adoptar la postura adecuada y la actitud recomendada para dhyana (meditación).


Japa significa adherirse a un pensamiento 
a exclusión de todos los demás pensamientos. 
Ese es su propósito. 
El japa lleva a dhyana 
que acaba en la realización del Sí mismo o Jnana.

Repetir el Santo Nombre no sólo favorecerá a la concentración, prácticamente, sino que instalará en la memoria funcional esa "otra" vibración, más alta y pura, que se experimenta al evocar el nombre de Aquello que es sin-nombre por naturaleza, de aquello que es la base o el trasfondo de toda otra manifestación o expresión mundana.

Existen otras expresiones o maneras de comenzar la práctica que pueden resultar más amigables que el sentarse en soledad y concentrarse en una determinada frase o vocablo, y pueden servirnos como antesala o preparación para el Japa más compromentido. Cantar "glorias al Señor" como cita el Maharshi en este verso, es  "bueno", de gran utilidad al principio para despertar o activar el sentir devocional cantando "kirtans", que son versos de adoración en forma de canciones, o conteniendo "mantras" (fórmulas sagradas), lo que se denomina "bhajans".

Estas prácticas se realizan generalmente en grupo, acompañadas con distintos instrumentos musicales y ritmos que van variando el estado vibracional del auditorio.

En la practica básica del Yoga ancestral, se aconseja japa-nama inmediatamente después de Kirtan, para compensar la extroversión de los cantos grupales, por la introversión de la búsqueda intuitiva.

Genéricamente se enseña que Japa es “la gota de agua que horada la piedra”, puesto que sosteniendo una práctica diligente se llegará con el tiempo a la automatización consciente de ese estado vibracional estable y confortable, que a la vez nos induce a una concentración natural, no forzada.

La práctica de Japa-nama se aconseja de ejecución "diaria", a primera hora de la mañana y en el ocaso o antes de acostarse por la noche. Los efectos depurativos podrán ser corroborados rápidamente, y poco a poco el aspirante comenzará a descubrir que el "japa" sigue sonando dentro suyo en una iteración involuntaria o subconsciente, continuando su barrido implacable.

Por eso aseguran los maestros que "la práctica nos hace perfectos" y sólo a través de la experimentación podemos llegar a comprender el verdadero alcance de esta enseñanza... Esto ha sido remarcado también especialmente, por quien fuera el precursor de esta escuela en occidente, el gran  swami Sivananda para instarnos a que nunca nos quedemos sólo con lecturas beneficiosas o alentadoras: "Vale más una onza de práctica, que toneladas de teoría".

Volviendo a Bhagavan, sabemos que inicialmente indicaba "vichara", la autoindagación, pero cuando se le preguntaba si su método descalificaba o contradecía las escrituras y recomendaciones de otros maestros, contestaba:

El Maharshi no critica ninguno de los métodos existentes.
Todos son buenos para la purificación de la mente.
Porque sólo la mente purificada es capáz de captar su método
y adherir a su práctica. 


En la entrada anterior mencionamos que todos los objetos de la mente constan de tres componentes básicos: esencia y nama-rupa, que en realidad son dos, porque el segundo componente, o capa exterior de nombre y forma, es un compuesto de aspectos complementarios de la manifestación que nunca pueden separarse.

Al evocar una "forma" (práctica de Puja), instantáneamente se hace presente la esencia aspectada por ese formato específico o cuerpo tridimensional, con el que la mente lo reconoce... De la misma forma, al entonar un "nombre" esa energía llena nuestra conciencia haciéndonos sentir su presencia, de acuerdo al grado de concentración y devoción o fe, con que realicemos la invocación.

Esto no sólo sucede con los dioses, sino también con personas que son muy queridas para nosotros, de los que normalmente decimos que estamos unidos "en el corazón", por tratarse este plexo, el cardíaco, del lugar apuntado generalmente como el centro en el que reside nuestro Yo interno, desde la perspectiva del cuerpo fisico como habitáculo de la conciencia.

Es que nombre y forma son los dos aspectos que esta conciencia precisa para almacenar y catalogar un objeto, aún el más elevado o sagrado que pueda aparecer... y por esto mismo, hasta que no trascendamos los condicionantes básicos con que la memoria objetiviza la energía, nunca podremos llegar a conocer en esa vibración tal como es exactamente, sino tan sólo como en una fotografía o imagen referencial.

La etiqueta exterior del envase siempre nos habla del contenido... De igual forma un "nombre" hace referencia a las cualidades y atributos que ese concepto oculta en nuestra memoria.

El significado aflora en la conciencia cuando invocamos el Santo Nombre del Señor, haciendo que experimentemos esa enegía que siempre nos resultará familiar y conocida, íntima y acogedora, hasta el punto en que no podamos resistirnos a sus atracción arrolladora, y nos dejemos llevar hasta el místico espacio de conciencia a dónde nos conduce.

Si nos parece extraña la recomendación del Maharshi en cuanto a la educación o preparación preliminar de la mente, veamos como otro Maestro que desde las alturas de la Advaita no acostumbraba aconsejar ningún camino específico, sugería sin embargo para algunos aspirantes, la práctica de Japa como preparación para la meditación y la indagación profunda. El gran Sri Nissargadatta Maharaj, remarcaba:


La repetición de un mantra tiene valor. 
Si uno lo repite concentrándose fuertemente 
su receptáculo íntimo en el cuerpo se purifica, 
de suerte que se genera receptividad al conocimiento interior, 
susceptible de presentarse en cuanto a la mente
desaparece dentro del espíritu de realidad.
...
Si lo dices intensamente, cada vez que te sea posible, 
si no lo olvidas, él no te olvidará a tí 
y se repetirá a sí mismo,  se hará automático, 
y no tendrás que hacer más que escucharlo en tu interior. 

Si lo practicas, se producirá de forma espontánea. 
¡Haz de él tu segunda naturaleza!

Muchos sentimos que al recordar a un ser muy querido, al Gurú o al Señor mismo, nos hallamos realmente en su Presencia y ante una carga tan potente de afectividad nos comunicamos de la mejor forma posible, a través del lenguaje desestructurado del silencio, de corazón a corazón, a través de la vibración o sintonía.

Pero esto sólo sucede cuando por medio de la devoción y la entrega, llegamos a un punto tal de identificación en el que nuestro hábito adquirido de apego al cuerpo, al intelecto y a su "base de datos", la memoria, se anula o se detiene transitoriamente, por lo que sus efectos también son relativos y siempre pasajeros.

Precisamente para evitar esta inconsistencia es que se recomienda la práctica del JAPA, como apoyo para aferrarnos a esa energía pura sin que quede registrado en la memoria física como un concepto más, como un nombre objetivo, como una forma de expresión disponible para uso futuro... y podamos retornar a ese estado de meditación o elevación que evocamos, en el momento en que lo necesitemos durante el estado de vigilia.

En otras palabras, el "japa" como el lazo que nos ata al Señor, no será un concepto más a recordar o a evocar, sino nuestro estado básico existencial, sobre el que se montarán todas las demás expresiones o apariciones en la consciencia.

Aún en la etapa más sutil o elevada (japa mental) la práctica apunta solamente a lograr mayor concentración en esa Energía suprema que tenemos olvidada en un "segundo plano", sin pasar a la reflexión sobre sus cualidades ni a indagar sobre su naturaleza esencial.

El propósito de JAPA es llegar a instalar esa "parada" o lugar común en la conciencia, repetidamente y durante el mayor tiempo posible, hasta tanto podamos asumir que se trata de nuestro estado natural, básico y siempre presente como trasfondo de todas las actividades encubiertas tras un nombre y una forma, una mente o energía y un cuerpo como vehículo de manifestación.

En una ocasión el Maharshi fue consultado sobre el estado de sopor o vacío mental, "similar al sueño profundo", que sucede a la práctica prolongada del Nama-Japa, tomado por el devoto como una limitación para la práctica... y en seguida, el Maestro aclaró:


«Semejante al sueño profundo», eso es correcto. 
Es el estado natural. 

Debido a que usted está ahora asociado con el ego, 
considera que el estado natural es algo que interrumpe su trabajo. 

Así pues, usted debe tener la experiencia repetida 
hasta que se dé cuenta de que es su estado natural. 

Entonces encontrará que el japa es externo, pero, 
sin embargo, continuará automáticamente. 

Su duda presente se debe a esa falsa identidad, 
a saber, la de identificarse con la mente que hace el japa. 

El Maestro siempre repetía que la verdadera "forma" de Dios era el Silencio, que Dios siempre está dispuesto a encontrarse con su devoto en ese espacio universal, en ese silencio profundo, vacío de toda diferenciación,  en el que comulgan todos los seres en un solo ser.

Libre absolutamente de toda dualidad, totalmente solo, plenamente uno, indiviso, infinito... Este es el significado profundo de la sílaba OM, vibración eterna, completa quietud, paz perfecta, consciencia ilimitada... pero este "mantra" no es el Nombre, sino el "swarupam", la forma final o definitiva de nuestro propio ser.

El OM no puede utilizarse como japa-nama, pues debe entonarse al principio y al final de cada práctica... simbólicamente. Esto es porque Omkara representa la forma de lo sin forma, el nombre de lo sin nombre, el límite entre lo manifestado y lo inmanifestado. ¿Y qué podrá haber entonces más allá del OM? ¿Qué sonido llegará a superar los límites del Silencio? ¿Qué "mantra" podrá ser más poderoso y efectivo? 

El "Santificado sea tu Nombre" que nos enseñó el Maestro Jesús, cobra sentido ahora y podemos comprender que el verdadero "Nombre" de Dios es AHAM, YO, libre de toda expresión o manifestación, de todo movimiento o vibración, de toda dispersión de energía, disolución o división ... ¡Vacío de todo, libre  aún de las más puras expresiones devocionales!

No hay una palabra que pueda encerrarlo o describirLo... El ser puro es AHAM ... Aquello es lo que ES, lo más simple jamás creado, la base de todo, el principio esencial... lo único REAL.

El Nombre original prosigue siempre espontáneamente 
sin esfuerzos por parte del individuo. 

Ese nombre es aham "Yo". 
Pero cuando se manifiesta es ahamakara: el ego. 

La repetición oral del "nama" 
nos lleva a la repetición mental, 
la cual, finalmente, 
se disuelve en la vibración eterna.


OM NAMAH SHIVAYA
OM NAMO BHAGAVATE SRI RAMANAYA
HARI OM TAT SAT


Continuaremos con Upadesa Sara (Bhakti Yoga) ...

viernes, 10 de diciembre de 2010

UPADESA (Bhakti Yoga -5-) Adoración

5.- Servir al mundo con la actitud de servir al Señor 
es la verdadera adoración al Señor, 
que es quien gobierna las ocho formas.

El Bhakti-yoga, sendero de devoción o adoración a la divinidad, precisa apoyarse en el cuerpo, el habla y la mente, para realizar la difícil tarea de purificación mental para lo que resulta insistituíble, según lo indica nuestro amado Guía.

Es importante a estas alturas, no perder de vista que la enseñanza del Maharshi se basa en que no existe algo llamado "mente" y que si hablamos ello lo hacemos sólo de manera referencial a ese estado condicionado en que la Luz del Yo, del Ser puro, se refleja sobre las predisposiciones (vasanas) que como el musgo cubren la superficie del río, y de allí surge una segunda luz (reflejada o tenue) y una conciencia espuria, que sólo aparece desde la perspectiva del experimentador, el individuo o jiva.

Por eso cuando hablamos de "purificación" mental, apuntamos a que esas tendencias vayan desapareciendo, dejando de interferir en el fluir natural de la fuerza vital, dando paso a la completa apertura o libertad absoluta que sólo en nuestro verdadero ser podemos alcanzar.

En el primer tramo, mediante la acción pura (karma-yoga), el Maestro nos mostró la manera simple y directa de detener la máquina de generar predisposiciones condicionantes, el circuíto vicioso de hábitos, resistencias y desviaciones, mediante el desapego y la entrega.

Ahora, en este segunda etapa que arbitrariamente subtitulamos Bhakti-yoga, nos brinda la herramienta necesaria para completar la tarea "barriendo" literalmente las tendencias negativas más arraigadas y ocultas en la personalidad, en la memoria del cuerpo-mente, que la encadenan al egoísmo y la inquietud continua.

Un discípulo sirvió su maestro durante un largo tiempo y realizó al Yo mediante la entrega. 

Vivía en la Dicha y quería expresar su gratitud al maestro. 

Lloraba de alegría y su voz se ahogaba al hablar cuando dijo: 
"¡Qué misterio que no conociera a mi Yo durante todos estos años! 
Sufrí largo tiempo y tú me has ayudado tan graciosamente a realizar al Yo. 
¿Cómo compensaré tu Gracia?"

El Maestro le contestó: 
"Bien, bien ... Tu compensación consiste en no volver a caer en la ignorancia nuevamente, 
sino en continuar en el estado de tu Yo real".


El bhakti o sendero devocional precisa para afianzarse apoyarse en mente, palabra y cuerpo... pues todo lo creado participa de esa triple naturaleza que aprendimos muchas veces, en innumerables escritos sobre el tema, como esencia, nombre y forma.

No podemos llegar a la "esencia" de la instrucción, si antes no transitamos el camino inverso, regresando desde la ignorancia a través de la forma y el nombre del Señor, del ser como camino de Realización.

Comenzando con el primer apoyo, el físico, el Maestro nos presenta a la ADORACIÓN como la actitud adecuada a lograr y sostener para poder avanzar en la profundización de ese conocimiento profundo de nuestro ser real.

La adoración por medio del cuerpo, no finaliza simplemente en Puja, como ritual devocional que jamás debe llegar a realizarce mecánicamente, sino que se traslada a todos los actos que llevamos a cabo desde el primer minuto de nuestro despertar, en nuestro arribo al estado de vigilia y hasta el último instante, en el que volvemos a desaparecer en el sueño profundo.

Pareciera que la adoración es dualista por definición, pues siempre tendemos a adorar "imagenes" y sólo cuando conocemos el espíritu o la vibración específica que esa forma transmite, podemos apreciar la función conducente de la adoración sostenida y concentrada.  

Bien comprendida la adoración se traduce en servicio devocional y finalmente en realización de la unidad con lo adorado... La práctica que aparentemente hace que lo adorado no permanezca separado del adorador, crea en realidad la tendencia necesaria para fundirse y comulgar ambos en un sólo ser sin miedo ni dolor.

La identificación con el supremo es sólo otra alternativa para la destrucción del ego, para la trascendencia de todo apego a cualquier entidad subalterna.

Por eso se dice que "la práctica nos hace perfectos" y por eso podemos concluir finalmente en que la adoración al Señor no es otra cosa que un método de purificación de la mente, que apunta a su propia consumación y realización en la unidad.

Los buscadores se encuadran en dos clases: 
Kritopasaka y akritopasaka. 
Como los primeros ya vencieron a su predisposición 
mediante la firme devoción, 
su mente se purificó, 
tuvieron algún género de experiencia, 
pero no la comprendieron; 
la expriencia permanente se produce 
tan pronto son instruidos 
por un maestro competente.

 

La otra clase de buscadores necesita gran esfuerzo 
para alcanzar este fin. 
¿Y cómo ayudará a ese buscador escuchar la Verdad, 
reflexionar y concentrarse?

Aquello implica UPASANA 
(la máxima aproximación a la Verdad) 
y culminará en su realización del Yo.
Sri Ramana Maharshi

Upasana puede traducirse como servicio o asistencia, pero dentro del ámbito de la sumisión, el respeto y la veneración que son inherentes al sendero devocional, por lo cual deriva automáticamente en "contemplación", la práctica de acercarse a la divinidad aceptando fundirse en su pura naturaleza esencial.

Cuando la adoración se transporta a todos los seres por considerarlos la manifestación del Ser omnipresente, el servicio desinteresado a esas formas de la divinidad brota espontáneamente... Entonces cada acto de nuestra vida sea cual sea nuestra ocupación tendrá la actitud de entrega, de ofrenda al Señor.

Ejemplos como los de San Francisco de Asís y Madre Teresa de Calcuta en el cristianismo o el Mahatma Ghandi en el hinduísmo, no hacen más que confirmarnos que quienes a una fe firme, que siempre tiene como corolario la entrega incondicional, le agregan el Servicio devocional (seva), se convierten en "iluminados" o guiados por esa misma Fuerza que dentro de sus corazones devotos es la expresión más pura de su propio ser, Su Señor, o ideal perseguido.

Esta relación devocional con un ser o "voz interior", tiene que ser cultivada, propiciada y sostenida hasta el punto en que toda asociación preexistente (con lo mundano, lo individual o el universo dual) quede definitivamente relegada a un plano puramente funcional.

Y así, con la actitud predominante de adoración al Ser en cada acto de nuestras vidas, pronto podremos alcanzar la experiencia de unidad con Lo adorado más allá  de la imagen o forma y del nombre o energía, aprovechando integralmente la respuesta pendular de cada movimiento existencial, de cada acción y pensamiento, para ir profundizando el conocimiento de nuestro ser supremo, núcleo o corazón de esta misma existencia que realizamos vivencialmente.


No pienses que cierto trabajo conducirá Dios y otro no. 
Todo depende de Su gracia. 
Para obtener Su Gracia, 
cualquiera sea el trabajo que hagas, 
cúmplelo con sinceridad, 
manteniendo un ferviente anhelo por Dios. 

Por Su gracia el ambiente se tornará favorable 
y las condiciones para la realización llegarán a ser perfectas.

Sri Ramakrishna

La mente tiene la tendencia de adorar imagenes, porque su naturaleza está siempre basada en nombre y forma... Por eso es imprescindible el realizar la Forma universal y el Nombre o simbolismo del Ser puro antes de atravesar la barrera de mente y cuerpo, el mundo manifestado hacia la realidad informe e innombrable.

Todos los objetos son "satchitananda", el ser, más nama-rupa (nombre-forma), siendo este último atributo dual el que lo coloca en la categoría de objeto o creación mental, cuyos ciclos vitales son nacimiento, mantención y destrucción, respectivamente.

Todos los objetos son formados por estos tres componentes, y sólo uno de ellos (SAT-CHIT-ANANDA) constituye su ser real, original y eterno... La esencia es común a todos los seres, y la única diferencia entre ellos es sólo de "grado", en cuanto a la manifestación referida a nombre y forma, mente y cuerpo, energía y materia.

El Maestro afirma aquí también, al finalizar, que el Señor es quien gobierna las ocho formas, que son los cinco elementos (espacio, aire, fuego, agua y tierra), la Luna (que simboliza los planetas y satélites), el Sol (simbolizando las estrellas y galaxias), y el Jiva como el experimentador de la manifestación universal (en representación de todos los seres sensibles).

Podemos ir un paso más allá e intentar comprender que si cada uno de estos seres es de hecho una manifestación única de la divinidad, entonces cada ser tiene un rol prestablecido, un deber claramente determinado, en función de cada uno cuenta con un talento, vocación  o fuerza específica para desarrollarlo.

Así, cumplir con nuestro deber particular (swadharma) es también cubir nuestra parte comprometida con la totalidad, y al realizar esto conscientemente se constituye indefectiblemente en Servicio devocional al Señor  (seva) y en el primer paso de amorosa aproximación a la contemplación de Sus Pies de loto.

El Maharshi enseñó que nuestro mayor deber como seres humanos es la Realización del ser por el que vinimos a la existencia y en el que somos actualmente, sin la cabal consciencia de su naturaleza predominante.


Su deber es SER, y no ser esto o eso.
«YO SOY LO QUE YO SOY» resume toda la verdad; 

el método está resumido en «SEA QUIESCENTE».
¿Y qué significa Quiescencia? 
Significa «Destrúyase a usted mismo»; 
debido a que, todo nombre y forma es la causa del trastorno. 
«Yo—yo» es el Sí mismo. 
«Yo soy esto» es el ego. 
Cuando el «yo» se mantiene solo como el «yo», 
es el Sí mismo. 


Cuando se va por la tangente 
y dice «Yo soy esto o eso, yo soy tal y tal», 
—es el ego.

El Sí mismo es Dios. «YO SOY» es Dios. 
Si Dios es aparte del Sí mismo, 
Él debe ser un Dios sin sí mismo, lo cual es absurdo.
Todo lo que se requiere para realizar el Sí mismo es 
SER QUIESCENTE. 
¿Qué puede ser más fácil que eso? 
Por consiguiente, 
Atma-vidya es lo más fácil de obtener.

Este SER, el más simple y accesible, es la causa de todo, la primera y única causa de toda partícula que se manifiesta, y como toda causa satura el efecto, se infiere que toda experiencia es del Señor, todo es centralizado por el Yo, y cada ser es una sencilla muestra de su infinita penetración en todo lo que abarca ... por eso al AQUIETARSE todo retorna a su solo Ser.

La adoración purifica la sustancia mental llevándonos desde lo multi-forma a lo sin-forma, al ir experimentando la real naturaleza de ese Señor Supremo, que deviene el Ser puro una vez que entablamos una relación sincera y profunda, de total sumisión y respeto, y lo reconocemos definitivammente como el sí mismo en nuestro corazón, como el Yo real, el SER QUIESCENTE, el YO SOY que es DIOS, eterno, sin cambios, autonconsciente, siempre aquí y ahora. 

El mismo Bhagavan experimentó los beneficios y las bendiciones resultantes de la práctica de la verdadera adoración, al instalarse definitivamente a los Pies del monte sagrado en Tiruvanamalai. Su entrega fue absoluta al punto de peligrar su vida, y su devoción por esa colina misteriosa fue tal que no quiso apartarse nunca más de Su gracia infinita... Él mismo (la personificación perfecta del no-dualismo) compuso gran cantidad de inspirados versos de adoración a Arunachala, y ante la incapacidad de sus devotos para captar su profundo alcance y significación, un día explicó:


El sol ilumina al universo, mientras que el Sol de Arunachala 
es tan deslumbrante que el universo se oscurece 
y queda un brillo ininterrumpido. 

Pero esto no se capta en el estado actual 
y sólo se lo podrá captar si se abre el loto del corazón. 
El loto corriente se abre bajo la luz del sol visible, 
mientra que el Corazón sutil sólo se abre ante el Sol de Soles. 

¡Que Arunachala haga abrir mi corazón 
para que Su brillo ininterrumpido 
resplandezca totalmente solo!



OM NAMAH SHIVAYA
OM NAMO BHAGAVATE SRI RAMANAYA
HARI OM TAT SAT

Continuaremos con Upadesa Sara (Bhakti Yoga) ...

viernes, 3 de diciembre de 2010

UPADESA (Bhakti Yoga -4-) Cuerpo, palabra y mente

4.- Las acciones realizadas con el cuerpo (puja), 
el habla (japa) y la mente (contemplación) 
son consecutivamente superiores una respecto a otra.

El karma yoga, cualquier acción que ser realice como ofrenda al Ser supremo, deriva naturalmente en Bhakti Yoga, senda de entrega devocional al ideal elegido y completo abandono de los deseos personales o egoístas.

Implica también como resultante natural, la permanencia en un único pensamiento u objetivo que es la expresión en acciones de nuestra propia fe, y a partir de allí, basar toda nuestra existencia en esa relación amorosa con el Señor de nuestro corazón (que es genéricamente Dios, ya sea como Padre, Maestro o Gurú) con el que anhelamos reunirnos. 

La devoción es parte de la instrucción básica y fundamental para que la mente se habitúe a mirar hacia dentro, y pueda sobreponerse a su naturaleza inquieta y sus distracciones...y su práctica es tan sencilla, que cualquiera puede realizarla, por lo que es elegida como punto de iniciación en la mayoría de las religiones y caminos espirituales existentes.

Si el aspirante a la unidad no es capáz de llegar directamente al autoconocimiento, al Yo supremo sin ningún tipo de apoyo o contención, deberá desarrollar la devoción a un ideal... "ya sea Dios, el Gurú, la humanidad en general, las leyes éticas o incluso la idea de la belleza", decía Bhagavan. Y cuando uno de éstos toma poseción del individuo, se debilitan los demás apegos... Entonces crece la concentración.

La práctica de Bhakti en sí misma, no requiere ningún aprendizaje y cada uno irá encontrando, en el transcurso, su propia manera de ir profundizando esa relación dualista en un principio, pero que desemboca naturalmente en la unidad con el Ser amado, o en otras palabras, en conocernos a nosotros mismos como ese mismo Dios Supremo, nuestro Yo más puro.

Todos los seres buscamos consciente o incoscientemente esta reunificación o integración con lo que es nuestra propia naturaleza intrínseca y que experimentamos cada día, en el estado de máxima felicidad al que llamamos "sueño profundo". 

Esto, explicaba el Maharshi, es prueba suficiente de que nuestra verdadera naturaleza es "purnan", felicidad o plenitud, y de una forma u otra, todos ansiamos vivenciar esa paz, esa quietud,ese ser en nuestra vida cotidiana. 

Por eso afirmaba también nuestro maravilloso "guía": Todas las religiones, sectas y dogmas con sus prácticas, no son más que ayudas para conocer al Yo. 

El bhakta, por lo general, no aspira a Brahmajñana (supremo conocimiento), sino que se contenta con realizar a Dios personal, mi Divina Madre, o cualquiera de Sus infinitas formas de gloria, como las Encarnaciones Divinas, que son visibles revelaciones de Dios. 

Él no desea que su ego se diluya por completo en el samadhi y más bien, quiere ansiosamente retener suficiente individualidad para gozar de la visión de la Divinidad como una Persona. 

¡Su deseo es gustar el azúcar, y no convertirse en azúcar!

Sri Ramakrishna

Resulta difícil al principio, aceptar la devoción como una práctica, ya que por requerir un estado o predisposición emocional, presuponemos un surgimiento de manera espontánea, explosivo, de adentro hacia afuera, sin aviso ni preparación previa ... Y esto es así, en la mayoría de los casos, pero sólo al principio y en forma temporal o transitoria.

Generalmente tras una experiencia mística, de emoción desbordante y felicidad inefable, quedamos prendados de esa sensación de plenitud y buscamos revivirla, retrotraernos y recuperar ese estado supremo de absorción y dicha inigualable.

Pero estos raptos de Amor divino son generalmente pasajeros y tras su paso quedamos muchas veces desolados y confundidos, dudando de que sólo hayan sido un producto de la psique o para los que tenemos fe, de la Gracia, pero en ambos casos tras un oscuro manto de misticismo que nos aleja por el momento de una cabal comprensión de su funcionamiento.

No obstante, si aprovechamos ese "oleaje" o corriente favorable para comenzar a implantar hábitos devocionales en nuestra vida diaria, más temprano que tarde esos momentos se irán afianzando, echando profundas raíces y cubriendo cada vez una mayor parte de nuestra actividad mental, logrando con esto que la personalidad se vaya suavizando y aplacando, quedando cada vez más relegada a su rol funcional, más coherente con su naturaleza.


¿Cuál es el fin de la devoción (bhakti)?

Es aprender la verdad de que las acciones realizadas con devoción y libres de todo egoísmo mediante los tres instrumentos purificados (cuerpo, palabra y mente), en calidad de sirviente del Señor, se convierten en acciones de Dios, y despojarse del sentido de “Yo “y “Mío”. 
En este verso de la UPADESA el Maestro nos presenta los principales "apoyos" que necesitamos para desarrollar nuestro Bhakti (inclinación devocional) a fin de que la mente vaya tornándose más dócil y suceptible de ser bendecida por la luz de mayores avances en el autoconocimiento, de mayor profundidad en la enseñanza.

Estos apoyos que el Maharshi nos muestra, serán de gran utilidad para reforzar esa actitud de entrega, ya sea que haya sido asumida por medio de acción desinteresada (karma-yoga), o a través de una experiencia espiritual directa como la que citamos antes... pero que siempre necesitará ser sostenida y revivida mediante infinitas cargas de constancia y paciencia, hasta llegar a establecer ese "estado de gracia" como base operacional para nuestra mente o conciencia diaria.

Aquí el Maestro nos habla de que unas acciones son "superiores" a otras, a medida que se va haciendo más sutil el instrumento de adoración... Pero no debemos caer en el facilismo de optar por lo mejor o superior, descartando las otras alternativas, que por algo son enunciadas por el Maharshi, en función de que constituyen una especie de escalera que va aumentando el nivel de dificultad paso a paso, por lo jamás que debe saltearse ningún peldaño.

La adoración con el cuerpo, denominada "puja", es la que se utliza como símbolo de entrega ante el altar del ishta-nishta (ishta devadata, ideal elegido o deidad preferida... Shiva, Krishna, Madre Kali, Jesús, el Gurú, etc...), y también antes de cada celebración o festejo religioso, o reuniones con fines espirituales, como meditaciones grupales por ejemplo. 

Las acciones del habla apoyando al cuerpo denominadas "japa", son las conocidas como repetición de sílabas sagradas (mantras), y sirven básicamente como ayuda a la concentración de la mente. Por eso se dice que "Japa conduce a Dhyana" y ésta a la emancipación final. 

Por último las acciones puramente mentales como la "contemplación", son las que adiestran la atención, preparándola para la meditación profunda ... una vez que se haya obtenido el nivel de calma y concentración, equilibrio o firmeza indispensable para seguir profundizando en su naturaleza esencial.

A medida que se vaya desarrollando y afianzando esa relación íntima y profunda con nuestro Sí mismo ideal, la Presencia de la divinidad en el corazón ... Su Voz comenzará a hacerse más patente para guiarnos e instruirnos en cada acto de nuestra vida, y además contaremos con el refugio de Sus Pies, de ese altar de Silencio íntimo que será nuestro lugar preferido como devotos, para reunirnos con el Señor y entregar a Su cuidado, todas las cargas acumuladas del quehacer mundano.

El sendero del Bhakti-Yoga tiene como punto culminante, de mayor absorción en la divinidad, el llegar a "ver a Dios" en todo y en todos los seres con que compartimos la existencia, y esta visión privilegiada no puede más que transformarse naturalmente en devoción y en identificación, pero no ya con un objeto de la mente, sino con el Sí mismo puro, como el único capáz de manifestarse y replegarse sin dejar de ser esa Luz única reflejada universalmente de tal forma, que aún sin comprenderLa nos atrae.


Cuando usted ve a Dios en todo, 
¿piensa usted en Dios o no? 
Usted debe ciertamente pensar en Dios 
para ver a Dios en todo lo que ve.

Mantener a Dios en su mente deviene dhyana 
y dhyana es la etapa antes de la Realización. 

La realización sólo puede ser 
en el Sí mismo y del Sí mismo. 
No puede ser nunca aparte del Sí mismo; 
y dhyana debe precederla. 

Tanto si usted hace dhyana en Dios como en el Sí mismo, es irrelevante; 
puesto que la meta es la misma. 

Usted no puede, por ningún medio, escapar al Sí mismo. 
Usted quiere ver a Dios en todo, 
¿pero no en usted mismo? 
Si todo esto es Dios, 
¿no está usted incluido en ese todo? 
Siendo Dios usted mismo, 
¿es un milagro que todo sea Dios? 

Éste es el método aconsejado en el Sri Bhagavata, 
y en otras partes por otros. 
Pero incluso para esta práctica debe haber el veedor o el pensador. 
¿Quién es él?

El Maharshi siempre decía que no es necesario orar a Dios cuando somos conscientes de que Él, como la Presencia eterna en nuestro corazón, sabe perfectamente lo que necesitamos a cada instante... Pero sí, aclaraba ... uno puede colaborar fortaleciéndose (mentalmente) mediante la entrega ... y las prácticas devocionales ayudan a completarla y sostenerla.

Anhelando con intesidad que la mente (el insistente yo individual) se funda en la devoción suprema, no quedan residuos y las últimas tendencias de separatividad se diluyen como el alcanfor al ser quemado, sin dejar rastro.

De eso modo, nadie puede retener por mucho tiempo su individualidad, y esto desemboca en que toda acción que se presencie a partir de entonces, será atribuida sólo al movimiento de la Gracia, de la Voluntad Divina, del Ser supremo o la Corriente universal.

A esta altura ya tenemos bien claro que el fortalecimiento de la mente, crece inversamente proporcional al debilitamiento del ego, del sentido de ser el hacedor, pensador, etcy cuanto más se afiance esta tendencia, estaremos más preparados para la autoindagación, la investigación profunda sobre la verdadera naturaleza de la mente y del propio ser.

Sólo el autoconomiento es verdadero desapego, sólo el autoconocimiento es pureza y equivale a estar totalmente en Dios... La entrega a Dios nunca será completa mientras el devoto espere dádivas del Señor, y no el conocimiento definitivo de su naturaleza real.

Uno puede desprenderse de riquezas y posesiones, pero siempre serán "sus" despojos... Si en cambio uno se desprende de "yo y mío" se eliminan totalmente las semillas del apego y la perdición del hombre de manera definitiva.... La forma más alta de devoción es aquella en la el "yo" se pierde a los Pies del Señor, en el último residuo de dualidad que pueda llegar a existir.

Otra manera de abordar y ampliar la comprensión del sendero devocional, denominado Bhakti, es la que planteaba Sri Nissargadatta Maharaj, al más puro estilo ... cuando un visitante lo consultó sobre el Puja (culto) que ofrecía a su Gurú cada mañana antes de comenzar sus charlas... Maharaj respondió: 

Aquí el adorador es la consciencia,
y el objeto de adoración es también la consciencia.




Dios, el Amor supremo, asume cualquier forma imaginada por el devoto a través de la repetición de pensamientos en una meditación prolongada... Al ser inmanente a todo ser, se compadece en Su gracia del devoto y se le presenta o manifiesta de acuerdo a su grado de evolución... Sin embargo, sólo la conciencia sin forma alguna es Dios.

El mejor servicio que podemos brindarle al mundo es nuestra propia realización, pero si antes no sentimos verdadera devoción por ese mundo y por su creador, nuestra entrega nunca podrá ser sincera, definitiva y completa.


La entrega sólo puede tener efecto 
cuando se hace con pleno conocimiento 
en cuanto a lo que significa la verdadera entrega. 

Ese conocimiento viene después de la indagación y la reflexión, 
y acaba invariablemente en la auto-entrega. 

No hay ninguna diferencia entre Jñana y la entrega absoluta al Señor, 
es decir, en pensamiento, palabra y obra. 

Para ser completa, la entrega debe ser incuestionable; 
el devoto no puede comerciar con el Señor 
o demandar favores de Sus manos. 

Esa entrega completa comprende todo: 
es Jñana y Vairagya, Devoción y Amor.

Sri Ramana Maharshi

OM NAMAH SHIVAYA
OM NAMO BHAGAVATE SRI RAMANAYA
HARI OM TAT SAT


Continuaremos con Upadesa Sara (Bhakti Yoga) ...

Âtma Vichara paso a paso

Persigue inexorablemente la búsqueda del "Quién soy yo".
Analiza tu personalidad entera.
Trata de encontrar dónde comienza el pensamiento del Yo.
Prosigue con tus meditaciones.
Continúa volviendo la atención hacia adentro. (Un día la rueda del pensamiento perderá velocidad, y una intuición surgirá misteriosamente)
Sigue esa intuición, deja que tu pensamiento se detenga, y te conducirá finalmente hacia la meta.

De las Enseñanzas de Sri Ramana Maharshi