Sólo el silencio

Aunque la realidad del ser ha sido establecida de muchas maneras,decirlo no es suficiente: el ser sólo es conocido por experiencia propia.

Sri Bhagavan Ramana Maharshi

ॐ नमः शिवाय
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lunes, 28 de agosto de 2017

REPOSA EN EL CORAZÓN


El sabio, realmente, no parece que quiera cambiar nada. 
Se vuelve tranquilo. 

Tiene paciencia. 

Trabaja sobre sí mismo. 
Observa sus pensamientos y sus acciones. 
Se observa a sí mismo enojarse, se observa a sí mismo deprimirse, se observa a sí mismo sentir celos y envidia y demás.

Poco a poco se da cuenta de que "eso no soy yo... 
Eso es la hipnosis, es una mentira". 

No reacciona a su condición. 

En la medida en que no reacciona a su condición, 
en esa medida llega a ser libre. 

Ya no importa lo que alguien más esté haciendo. No se compara con nadie. No compite con nadie. Simplemente se mira a sí mismo. Se observa a sí mismo. Ve la confusión mental. 

No corre por ahí gritando: "Yo soy la realidad absoluta. Yo soy Dios. Yo soy la consciencia". Más bien, ve (comprende) de dónde viene y deja a todos los demás en paz.

No hay ninguna diferencia en qué situación difícil se encuentre un ser así. 

No importa, porque tal ser ya es libre.

Cuando la mente reposa en el corazón, 
eso significa que la mente ya no sale más hacia el exterior para identificarse con el mundo, cuando la mente reposa en el corazón hay paz, hay armonía, hay puro ser.

Cuando permites que tu mente salga fuera de tu Ser (de ti Mismo)
 ella comienza a comparar, comienza a juzgar, comienza a sentirse ofendida, y no hay paz. No hay descanso.


Robert Adams


lunes, 17 de abril de 2017

LA RESPUESTA A «¿QUIÉN SOY YO?»


«No hay ninguna respuesta a “¿Quién soy yo?” 
El preguntar mismo es la respuesta» 

Ramana Maharshi 

NORMALMENTE cuando hacemos una pregunta —a menos que sea una pregunta meramente retórica— buscamos una respuesta. Y en el caso de la más importante de todas las preguntas —«¿Quién soy yo?»— esperamos ciertamente una respuesta particularmente clara, satisfactoria y final: de otro modo, ¿para qué molestarse en hacer la pregunta? 

Sin embargo, Maharshi dice que no hay ninguna respuesta, puesto que el preguntar mismo es la respuesta. E incluso esta no-respuesta parece estar lejos de ser final, puesto que tenemos que continuar haciendo la pregunta. ¿Por qué esta contradicción, esta paradoja enigmática o incluso perturbadora? 

Si podemos encontrar la explicación estaremos muy cerca del corazón de su enseñanza. Si no podemos encontrarla, o si ignoramos la paradoja, permaneceremos ciertamente lejos de ese corazón. Consideremos qué tipo de respuesta buscamos naturalmente cuando preguntamos Quién somos realmente. 

Primeramente, buscamos una respuesta intelectual, una fórmula verbal, una frase iluminadora o un texto sagrado que parezca saldar la cuestión más allá de duda, que satisfaga nuestra necesidad de conocer la verdad, de comprender el caso. Cuando preguntamos quién es el Presidente de EE. UU. esperamos una respuesta verbal concisa y concluyente como «Sr. Nixon». En otro nivel, cuando preguntamos cuál es el propósito de la vida esperamos una respuesta clara (si no del todo concluyente) como «Descubrir Quién está viviéndola». 

Similarmente, cuando preguntamos Quién somos realmente, esperamos alguna respuesta verbal definida tal como «Atman-Brahman, o el Uno, o la Naturaleza de Buda, o la Divinidad». Pero obviamente las palabras, bien sean leídas o habladas o cantadas (por mucho que se repitan), no son suficientes; no es mera información lo que buscamos. Junto con las palabras debe haber una genuina comprensión de su significado e implicaciones. 

Tenemos que saber lo que significa el término Atman-Brahman, así como saber que nosotros somos, en la raíz, ese mismo Ser. Pero claramente esta comprensión todavía no es suficiente. Incluso si estamos diciéndonos continuamente a nosotros mismos que en realidad somos Atman-Brahman, y tenemos alguna idea de lo que esta sorprendente afirmación significa, nuestra pregunta «¿Quién soy yo?» todavía no está zanjada. 

Ninguna fórmula, por muy sagrada que sea, y ninguna comprensión que la acompañe, por muy penetrante que sea, es buena si nos falta su «sensación». Debe haber también una convicción profundamente «sentida» de que ésta es la verdad central, de que somos verdaderamente, ahora y siempre y contrariamente a todas las apariencias, la Fuente misma de todas las cosas. 

No solo tenemos que decir esto con nuestros labios y pensarlo en nuestras cabezas sino creerlo en nuestros corazones, de modo que todo el hombre esté implicado. De otro modo, no acontece nada significativo. 

Pero nuevamente, esto no es suficiente. La creencia tiene que ser mantenida. No es muy eficaz estar profundamente convencido ahora de que nosotros somos, intrínsecamente, la Nocosa que es el Origen del mundo, si al momento siguiente lo olvidamos, y pensamos en nosotros mismos como una mera parte de ese mundo y esencialmente una cosa rodeada por otras cosas. 

Tiene que haber también una realización constante de Quien somos.

 Sin embargo, ¿es esto plenamente suficiente? La convicción profunda, mantenida constantemente, referente a nuestra verdadera Identidad, necesita ser actualizada en la vida diaria, para devenir plenamente operativa en todo lo que hacemos y decimos, de modo que, manifiestamente, no estemos viviendo ya desde nuestro centro humano imaginado sino desde nuestro verdadero Centro. Pensando y sintiendo y viviendo así, podríamos ser disculpados por creer que al fin hemos zanjado verdaderamente la cuestión «¿Quién soy yo?» 

Sin embargo, según Ramana Maharshi, esto no es así: la pregunta permanece sin responder —debido a que es sin respuesta—. ¿Qué puede haber querido decir? ¿Qué hemos descuidado hacer? De hecho, el tipo de respuesta que hemos estado explorando hasta aquí no es el tipo que él propone, no es el tipo que puede zanjar realmente nuestra cuestión. 

Hemos estado yendo en la dirección equivocada, trabajando a lo largo de líneas enteramente equivocadas —a lo largo de las sendas bien trilladas de la mente, pensamiento, conocimiento, sentimiento, acción, sendas que se ramifican en complicaciones que crecen sin cesar y que imponen al viajero demandas que también crecen sin cesar. 

Si el descubrimiento de Quien somos está disponible solo para el tipo de persona que hemos estado describiendo, entonces es solo para los poquísimos que son suficientemente inteligentes, intuitivos, concentrados, dedicados, infatigables: resumiendo, no está disponible para casi nadie. 

Pero Ramana Maharshi negaba esto firmemente. Nunca esperaba que las personas devinieran sabias o virtuosas de ningún tipo. 

Sin reservas o condiciones anunciaba: «Sea cual sea su sí mismo humano, sea su Sí mismo real. Sea cual sea su problema, la respuesta es ver Quien lo tiene, ahora. ¿A qué está esperando? Todas las dificultades son imaginarias: si usted no puede ver su Sí mismo, ¿quién puede? La razón de que no esté Auto-realizado es que piensa que no lo está». 

Aquí, entonces, está la clave de lo que él quiere decir. Cuando hacemos la pregunta «¿Quién soy yo?» de la manera que él propone, lo que acontece es que ninguna idea, ninguna fórmula, ningún texto sagrado, ninguna intuición, ningún color emocional surge en respuesta a ella. Todo lo contrario: todas éstas se desvanecen, y nos quedamos en un estado de claridad, apertura y no-mente total —plenamente alerta, completamente despierto, pero libre de toda experiencia particular, vacío de todo contenido o proceso mental—. 

El conocimiento implica ignorancia de lo que hay más allá de lo conocido, dice Maharshi. «El conocimiento es siempre limitado». 

Pero ver Quien soy yo no es conocimiento: es descubrimiento siempre renovado, fresco, sin conexión con el pasado y el futuro, perfectamente simple. Y es ver lo Ilimitado, la Claridad sin límites que no tiene ningún más allá. Por lo tanto 

proporciona la respuesta plenamente convincente y satisfactoria a nuestra pregunta. Si contuviera el más mínimo ingrediente verbal o intelectual o emocional, no lo haría en absoluto. No podríamos reposar en ella, debido a que tales ingredientes requerirían comentario, más estudio, interpretación, desarrollo. 

La Claridad que hay justamente aquí para el ver, en la Fuente y Centro de mi experiencia cotidiana, se descubre a Sí misma libre de toda polución de la corriente del mundo que fluye desde Ella. Completamente de otro orden, este Manantial permanece enteramente lúcido, transparente, incoloro, inmutable, mientras desde Él fluye con inconcebible abundancia la turbulenta e incesante corriente del mundo. 

¿Cómo, entonces, tengo que hacer la pregunta «¿Quién soy yo?» de tal manera que llegue a esa verdadera respuesta que no es ninguna respuesta? 

Solo tengo que mirar justo aquí donde yo soy ahora, y tomar en serio lo que encuentro. Olvidando lo que recuerdo y lo que se me ha dicho sobre mí mismo, tengo que echar una mirada fresca a lo que es ser mí mismo. 

Y cuando miro a mí mismo aquí, sin preconcepción o prejuicio, ¿qué encuentro? ¿Obscuridad, una masa de carne y sangre, una caja con dos pequeños ventanucos en ella, un aparato o cosa de algún tipo? ¿Un observador, un veedor, una persona? ¿Una mente, un sistema de ideas, sentimientos, palabras? 

¡No! Cuando presencio honestamente este Lugar mismo que yo ocupo no encuentro aquí absolutamente Nada (No-cosa) —la Simplicidad misma, indudable, evidente, final—. 

Esa Nocosa (Nada) es la no-respuesta a la pregunta de «¿Quién soy yo?»; 

¡y, paradójicamente, la respuesta perfecta también! 


DOUGLAS E. HARDING 

viernes, 16 de septiembre de 2016

El Jnani (Robert Adams)

Para el Jnani que ha conocido la identidad de su ser interior con el infinito Brahman, no hay renacimiento, ni migración, ni siquiera liberación, porque él ya está liberado.

Él está firmemente establecido en una constante experiencia de Existencia Absoluta, Conocimiento, Dicha, el Sat-Chi-Ananda Atman.

La continua existencia del mundo y de su cuerpo aparecen para el Jnani solamente como una ilusión, la apariencia que no puede remover, pero que ya no lo engaña, y aún después de la muerte del cuerpo él no va hacia adelante, sino que permanece donde está y siendo lo que es y lo que eternamente fue, el primer principio de todos los seres y cosas: El original, eterno, puro, libre… Brahman.

Mientras vive e incluso cuando el cuerpo cae muerto, el Jnani descansa en su propia naturaleza esencial, su propio Swarupa, que es totalmente plena y totalmente pura, eterna, Conciencia y Dicha.

Las siguientes afirmaciones hechas por el Jnani, constituyen sus propias convicciones y experiencias: 

Yo soy infinito, imperecedero, 
auto-luminoso, auto-existente. 

Yo soy sin comienzo ni final, 
sin decadencia, 
sin nacimiento, sin muerte. 

Nunca nacido, yo soy siempre libre, 
perfecto, independiente. 

Yo sólo SOY. 

Yo impregno el universo entero, 
soy totalmente impregnante e interpenetrante. 

Soy Paz Suprema 
y Libertad Absoluta.

Un Jnani vive por siempre, él ha obtenido vida eternamente duradera.

Deseos no lo torturan, pecados no lo manchan, nacimiento y muerte no lo tocan.

Él está libre de anhelos y deseos.

Descansa por siempre en su propio Sat-Chi-Ananda Swarupa.

Él ve el Ser infinito en todo y todo en el Ser infinito, el cual es su propia existencia.

Él permanece por siempre como un infinito ser de autoconciencia y deleite.



Robert Adams

viernes, 1 de julio de 2016

YO SOY SERLO





No tienes que tratar de mejorar nada.

Lo que tratamos de hacer es lo contrario.

Eliminar el concepto de que algo tiene que ser mejorado. ¿Ves la diferencia?

Tenemos que quitarnos la idea de que hay algo malo en algún sitio y algo bueno en otro.
No tratamos de aprender algo nuevo para agregarlo a lo que ya tenemos.
Eso solo aumenta el tamaño del ego.

Es como escalar una montaña cargado con diez mochilas. Nos agotamos, sudamos, apenas podemos caminar. Así que la persona sabia empieza a quitarse las mochilas una por una y así aligera su carga. Solo un tonto seguiría subiendo la montaña con las diez mochilas. Y así es como somos. Nos echamos el mundo a las espaldas. Con todas sus preocupaciones, con todos los sinsentidos, los miedos, las frustraciones. Parece que todo lo lleváramos a nuestras espaldas. En vez de tratar de quitarnos la carga, vamos por ahí aprendiendo cosas nuevas. Nuevos sistemas de yoga, nuevos maestros, nuevas técnicas para agregar a las viejas técnicas. En otras palabras no soltamos las cosas viejas antes de añadir las nuevas. Así que es como agregar la mochila numero once, la numero doce, la numero trece. Y apenas podemos dar un paso para subir la montaña. Pero somos demasiado estúpidos para quitarnos las mochilas. Y eso es lo que hacemos en nuestra vida diaria.

Vamos en busca de esto y vamos en busca de aquello, buscamos nuevos doctores y nuevos jefes indios.
Nuevos gurús, nuevos maestros, nuevos consejos, nuevos significados. Estamos constantemente añadiendo nueva información, mas información. Leemos libros y decimos “Hey, esto no lo sabia. Este libro es interesante” entonces agregamos eso a todo lo demás que hemos aprendido y nos hacemos mas intelectuales. Y terminamos volviéndonos unos intelectuales idiotas.

Recordamos todo tipo de palabras y conocimiento, ideas, citas. Y seguimos agregando, agregando y agregando.

Vamos en la dirección contraria.

Queremos quitar , quitar, quitar no agregar.

Queremos desaprender todo lo que hemos aprendido desde niños.

Tenemos que vaciarnos, pero no para volvernos a llenar.

El vacío es el conocimiento.

Vacío es otro nombre para sabiduría, para Jñana (conocimiento).

Acuérdate que cuanto mas carga sueltes mayor será la armonía, la paz y la felicidad en tu vida.

Debido a que esa armonía, paz y felicidad son tu propia naturaleza.

No es nada que tengas que encontrar en ningún sitio.

Acuérdate de esto:

tu no tienes que buscar y encontrar a nadie para que te dé estas cosas. ¡tu eres eso!





Entonces le hice a Ramana otra pregunta,

“¿Cual es la forma mas fácil y efectiva de hacer atma-vichara, auto-indagación?

De nuevo sonrió, esperó unos segundos y después dijo,

“Ser siempre consciente, 
darte cuenta en todo momento del “Yo soy”. 


No importa donde estés o lo que estés haciendo, 
mantente siempre consciente del “Yo soy” 
en tu corazón. 

Esta es la practica mas efectiva”

Robert Adams

lunes, 8 de septiembre de 2014

AQUIÉTATE Y SABE QUE YO SOY


Cuando empiezas a voltearte hacia adentro, 
el Yo-soy se vuelve más fuerte y más fuerte para ti. 

Empiezas a darte cuenta de que Yo-soy es tu Ser. 

Entre más practiques Yo-soy en silencio sin pensarlo, 
más fuerte te volverás y se te revelará.

Ahora, en lo que tiene que ver contigo, tú has sido criado para creer que tú tienes que tomar decisiones, o si no, no serán hechas. Este es el maya, este es el ego que te hace pensar esto y es muy fuerte en la mayoría de las personas. Pero de experiencia personal te puedo decir que tú no eres el ego. 

Tú no eres la persona que necesita tomar decisiones 
o que necesita hacer algo como eso para nada.

Hay un propósito por el cual tu cuerpo está acá en la tierra. 
Si te quitas a ti mismo del camino, llevará a cabo su propósito. 
Sabrá cuándo y cómo pararás de fumar, sabrá cómo tomar decisiones.
...
Tienes que transcender los pensamientos, la mente y el cuerpo.
Tienes que volverte quieto. 
Tienes que parar tus pensamientos. 
…Luego algo más toma el control, 
algo que será capaz de cuidar de ti 
mejor de lo que tú jamás hubieses podido.

Tu mente estará en Yo-soy y aún así tu cuerpo sabrá qué hacer 
para mantenerlo y sostenerlo. 

Aquellos de ustedes que quieran practicar atma-vichara, 
empiecen a hacer esto en las mañanas apenas te despiertes. 

Pregunta, “Quién soy yo?” y quédate quieto. 
Nunca respondas esa pregunta... 

Al llegar pensamientos a tu mente, empiezas a pensar; pregunta, “A quién le llegan estos pensamientos? 
A quién le llegan estos pensamientos? 
Quién está pensando estos pensamientos? 
A quién le llegan? 

Porque, me llegan a mí por supuesto. 
Yo pienso estos pensamientos. 
Yo. Yo. Yo. 
Quién soy yo?”
Continúas el proceso. 

Te quedas quieto otra vez. 
Al llegar más pensamientos a tu mente, tú preguntas, “A quién le llegan? 
Me llegan a mí. 
Yo pienso estos pensamientos. 
Bueno, quién soy yo?” 

Al tú continuar practicando este método, 
notarás que el espacio entre “Quién soy yo?” 
se vuelve más y más grande, 
más extenso. 

Hay un espacio cada vez más vasto 
entre “Quién soy yo?” 
cada vez que lo dices. 

Ese espacio es tu realidad. 

El día llegará cuando digas, “Quién soy yo?” 
te quedarás en silencio por horas. 

La mente ya no se moverá. 
Los pensamientos ya no llegarán. 

¡Los sentimientos se trascenderán, 
y tú serás totalmente libre y liberado!

Robert Adams



YO SOY

"Puede haber sentido de ser yo sin aquello que existe siempre?"
Lo que parecía misterioso y oculto más allá del velo ... sólo permanecía oculto por su excesiva evidencia

Permanecer en el ser
como el Ser
sólo es viable para el puro ser

No hay otro yo aquí ni en ningún sitio
No hay más que un Yo ahora y es eterno
No perdura ni es inmenso sino que es interminable e infinito

Sólo hay un Yo que no puede ser otro
Lo que soy no puede ser nadie más...

¡Sólo hay uno y es impersonal!

No te relaciones a ti mismo con nada ni con nadie, ni con ninguna idea!
No teniendo una base, eso mismo es la base de todo lo demás ...
¡Y tú eres Eso!

El YO SOY cuando apenas asoma como una intuición... Y no se ha expandido como sensación, ni fijado como sentimiento en el cuerpo, ni centrado como pensamiento raíz e la mente, fragmentando la realidad una como yo soy esto o aquello, en pares.

Morar el YO: Estar aquí como lo que soy ahora, SAT CHIT ANANDA rupam (en la forma)

Viviiendo desde la experiencia (SAT) a la consciencia (CHIT)
y desde esa comunión, a la presencia (ANANDA)

Del conocimiento, la belleza y el amor objetivos (SAT)
Al conocimiento, la belleza y el amor subjetivos (CHIT)
Y en la unión de ambos, trascender la subjetividad... siempre trascender!

Seguir trascendiendo aún habiendo vislumbrado el conocimiento, la belleza y el amor absolutos (ANANDA)

YO SOY la nada en el corazón de todo..
Quien lo dice?
YO SOY!
Y allí no queda nada, nada que comprender ni realizar...
sólo el silencio del corazón, donde no hay dos!

Sólo una intuición perfecta, un conocimiento directo de lo que Es, sin agregados, sin necesitar ser esto o aquello, sin definirse, sin esfuerzo, conocimiento natural y espontáneo, que es puro amor a este acontecer de la divinidad, a esta sensación de sólo ser ...

El YO SOY primero es conocimiento directo, no filtrado ni interpretado por lo mental, por la memoria o el pasado
Es conocimiento siempre aquí y ahora, es el sentido de ser que no es todavía sentimiento ni pensamiento, sino sólo el fiel reflejo del puro ser

Todo objeto es yo-esto pero la fuente es yo-yo ... Es la intuición simple y pura del ser desnudo y libre de toda calificación!

El silencio que viene como respuesta de la indagación (quién soy yo?) tiene el perfume de la universalidad... hay que dejarse impregnar de ese perfume, porque lleva en si la verdad universal.

Permanecer como el Yo puro, sin tocar la mente, sin esfuerzo, sin moverse para nada, en perfecta quietud o silencio, es la verdadera autoindagación ...

"La pregunta "quien soy yo" no tiene respuesta ... El preguntar mismo, es en sí mismo la respuesta"


Aquiétate y sabe que Yo SOY es Dios

Cuando una inquietud se apodere del cuerpo o de la mente 
no dejes que se instale el como un yo-soy-esto (aham idam)... 

Dile amorosamente:
Ven a mí, querido hijo... 
¡Aquiétate y sabe que Yo SOY es Dios !

(AHAM BRAHMASMI)


OM NAMAH SHIVAYA 

Âtma Vichara paso a paso

Persigue inexorablemente la búsqueda del "Quién soy yo".
Analiza tu personalidad entera.
Trata de encontrar dónde comienza el pensamiento del Yo.
Prosigue con tus meditaciones.
Continúa volviendo la atención hacia adentro. (Un día la rueda del pensamiento perderá velocidad, y una intuición surgirá misteriosamente)
Sigue esa intuición, deja que tu pensamiento se detenga, y te conducirá finalmente hacia la meta.

De las Enseñanzas de Sri Ramana Maharshi