Realizando que el Señor es el SER puro y simple, libre y eterno, y entregándonos a Sus Divinos Pies, llegamos al punto donde ya no hay caminos, ni hay quién los transite, donde sólo nos resta esperar por la Gracia, para que finalice la obra divina, "matando sin matar" todo lo que sea irreal en nosotros, todo lo que no sea Sí mismo, lo que no puede ser Eterno, Inmortal.
El pensamiento «yo» es el primero en morir
para aquellos que se han refugiado
del miedo a la muerte,
a los Pies del Conquistador de la muerte.
En adelante son, naturalmente inmortales.
¿Pueden ser asaltados alguna vez
por el miedo a la muerte?
El Sadgurú demostró en su propia vida que no hay diferencia entre Bhakti y Jñana, siempre que en el corazón prevalezca la firme determinación de unirse a su verdadera naturaleza eternamente realizada.
Cuando se pierde por el completo la capacidad de discernir, la mente misma se estabiliza en el más elevado estado de desidentificación o samadhi.
Existen tres tipos de samadhi en la filosofía Vedanta, Salvikalpa, Nirvikalpa y Sahaja Samadhi, siendo con objeto y sin objeto, los dos primeros respectivamente, y el último más allá de toda objetividad... Este último es el estado natural y puro del ser absoluto, el samadhi espontáneo en el que más tarde o más temprano nos encontraremos completamente desnudos de todo condicionamiento externo e interno.
Sri Bhagavan Ramana Maharshi fue la perfecta escenificación del Sahaja Samadhi en la tierra, así como Budha dió el perfecto ejemplo del modo de trascender el intelecto, y Cristo hizo lo propio con la primera, pero fundamental etapa de superar la identificación con el cuerpo.
Esta es la diferencia entre los Avatares, encarnaciones o vehículos de la divinidad, y los demás maestros secundarios que conocemos.
Los Avatares, jamás caen en contradicciones ni ambigüedades en sus exposiciones, por la misma pureza con que fue formada la estructura mental desde donde la emiten.
Recordemos solamente la imagen de la Virgen que engendra al Niño rey, como símbolo de la asepsia con la que llegan estas almas puras, que nacen para nuestra fortuna y demuestran con sus vidas, la enseñanza espiritual que necesita plasmarse de acuerdo al momento histórico por el que atraviesa la especie humana.
Estos Mahatmas, grandes seres liberados por nacimiento, nos dejan su ejemplo evangélico para que no queden dudas de que su enseñanza es totalmente viable y realizable en el estado actual de evolución del ser humano.
Tal es el caso de Sri Bhagavan Ramana Maharshi, el otrora joven Venkataraman, quien habiendo obtenido a muy temprana edad la liberación espontánea, que lo llevó instantáneamente más allá de la identificación con el cuerpo-mente, abandonó sin saber todavía porqué y cómo, su sentido de ser para dirigirse a los Pies de Siva, en su forma de Arunachala, y permanecer allí en Sahaja Samadhi, cada instante de su gloriosa vida... la que se transformó así en un verdadero "evangelio".
Siva es el ser que asume estas formas
y la consciencia que las ve.
Es decir: Siva es el trasfondo que subyace
en el sujeto y el objeto,
y así mismo Siva en reposo y Siva en acción,
o Siva y Shakti.
Cuanto se diga que "es",
es sólo la consciencia, Siva.
La fuente original de los pensamientos
son los Pies del Señor, Iswara.
El amor a Sus Pies, plasma bhakti.
¡La devoción se origina en los Pies del Señor!
Piensa en los Pies del Señor
El gran santo de Arunachala nos recordaba que adorar la realidad sin forma, es la mejor manera de adorar y la única forma de alcanzar la permanencia de la mente en el corazón... Pero aclaraba que si alguien era incapaz de adorar al Ser sin darle forma, la adoración con forma era aceptable. Pues la veneración sin forma era sólo posible para aquellos que habían trascendido la mente y el ego.
Lo realmente notable de este recordatorio es que un ser que obtuvo la liberación a la manera de un jñani yogui nos recomiende la "adoración" como medio de permanencia en el estado puro, y recalcando que aún para aquellos que han logrado la realización más allá del sentido individual, éste era el modo de permanecer como jivan-muktas o liberados en vida, hasta que se concrete la suprema absorción y liberación de la forma física, al consumirse totalmente el prarabdha karma.

El poderoso impacto del mensaje de vida de Bhagavan no fue la autoindagación como muchos creen, sino la permanencia en el Yo, en la sola consciencia virgen o impensada, en la inmovilidad a los Pies del Señor, que significa simplemente el "umbral" hasta el que podemos llegar como conciencia, más allá del intelecto, y antes de que la mente se exteriorice.
Ante la incomprensión e insistencia de sus devotos el método recetado es la autoindagación, pero la meta ejemplificada a la perfección en su viva Presencia, fue siempre la simple estancia y permanencia inquebrantable a los Pies de la Montaña Inmóvil y llena de Gracia, que lo había atraído cuando niño.
El simbolismo de "los Pies" no es otro que el de la base existencial o consciencia, como trasfondo vacío y absolutamente libre, más allá del cual ya nada existe y donde ya no hay nadie que sepa nada, ni algo que alguien deba saber.
Allí mora triunfante el dios Siva, el Sí Mismo autorealizado... Justo sobre Sus Pies está el Señor, el Yo puro en su perfecta naturaleza, eterna, sin cambio y completamente independiente.
Todos los demás dioses adoran solamente a Siva,
y ponen sus cabezas coronadas a los Pies de Él.
Esa adoración involuntaria es sólo natural del Siva.
Por distintos que sean los cuerpos,
la mente sólo se pierde a los Pies del Señor.
¡Y la dicha inunda!
Adorar a Dios con flores
y otros objetos externos es problemático.
Deposita tan sólo una flor -tu corazón-
a los Pies de Siva, y permanece en Paz.
La devoción es Jnana,
pues la mente que se pierde a los Pies de Siva
queda limpia de ignorancia,
conocimiento y liberación.
Selección hecha por Bhagavan
de la obra Sivananda Lahari
que describe la Devoción suprema
de Adi Sankaracharaya.
La Gracia del Sadgurú nos ha despertado del sueño de la ignorancia en el que vagabamos... Ahora sabemos que la esclavitud, el conocimiento y la liberación son sólo conceptos, atributos agregados en Buddhi, el intelecto humano, y no existen más que circunstancialmente como un espejismo autocreado por el egoísmo.
La Felicidad es nuestra propia naturaleza, y lo que es natural es inherente al ser...
Es inmanente y trascendente a la vez!
Es lo que somos cuando no asumimos nada más, ningún atributo o cualidad externa, nada más ni nada menos que nuestro Yo Real, vacío de todo, abierto a todo, siendo uno en todo.
Toda conciencia implica identificación con el proceso dual de conocimiento, pero la Consciencia del Ser, es siempre no dual, inmóvil, inmutable.
Este mismo aspecto del ser, al que llamamos consciencia, vuelto sobre sí mismo, sobre su origen, nos sitúa en un estado completamente libre de condicionamientos, vacío de objetos, pleno de pura Existencia, Consciencia y Dicha ...
Ante la incapacidad de nombrarLo o formarLo, algunos lo llaman Sat-Chit-Ananda, otros simplemente lo adoran en el silencio del corazón como el Uno indiviso, lo absoluto, lo Brahman... Eterno, puro, inamovible!