Sólo el silencio

Aunque la realidad del ser ha sido establecida de muchas maneras,decirlo no es suficiente: el ser sólo es conocido por experiencia propia.

Sri Bhagavan Ramana Maharshi

ॐ नमः शिवाय

miércoles, 13 de abril de 2011

UPADESA (Jñana Yoga -20-21-) Aham, el verdadero Yo

20.- Cuando el ego es destruido, el Yo, 
que es la Existencia suprema Infinita, 
brilla por si mismo como Atman.

Habitualmente decimos que el Sí mismo, el Atman, es el Yo verdadero, el ser de cada uno, y esto parece contradecirse con la noción impersonal del Brahman absoluto e infinito... Por eso tenemos que tener bien claro que según la Vedanta, el Atman es la contrapartida de la noción del ser individual (jiva), nacido de la errónea identificación de la conciencia con el cuerpo, la mente y el intelecto en su conjunto.

Al ser no identificado, a aquél que existe independiente de cualquier objeto y del proceso mismo de conocimiento se le denomina Atman, el Sí mismo, el único residente en el corazón de todo lo que existe, eterno, sin cambio, autoconsciente .

El sol está siempre, aún cuando las nubes lo ocultan por un largo lapso de tiempo, o queda del otro lado de la tierra debido al movimiento de rotación y lo perdemos de vista por unas horas.

Lo finito tiene que surgir siempre sobre una base de "infinito", es decir, de algo permanente que pueda sustentarlo... Por eso, antes y después del surgimiento de lo finito, es uno con ese ser infinito y la lógica dice, que aunque no lo parezca, también lo es DURANTE todo el proceso de manifestación.

Por eso, cuando el ego es destruido, todo lo superpuesto a esta realidad irrefutable es destruido,  ya que el ego es todo; el pensamiento raíz "yo" del que todos los demás conceptos surgen es el mundo, el individuo y la falsa noción de un dios controlador... Toda creencia y doctrina que pueda interesarnos, todos estos conceptos madres y de sus infinitas cadenas de ideas relacionadas son sólo creaciones del ego.

Cuando las nubes se disipan o la tierra vuelve a rotar en la mañana, nos percatamos de que nuestra invariable ligazón con el sol es lo que constituye nuestro cielo eterno, nuestro estado natural y puro.

Sri Shankaracharya en el Viveka Churhamoni (La joya suprema del discernimiento), nos dice acerca de ese estado natural y eterno:


"En la envoltura de la inteligencia brilla eternamente 
el Atman, el testigo radiante de todo. 
Toma eso como fin, un fin que nada tiene de irreal y, 
por una corriente continua de pensamiento, 
experiméntalo y goza de él 
como de tu propio Sí-mismo".

Paradójicamente, existimos como consciencia y no somos conscientes de esa existencia.

Nuestro error se basa en lo que pensamos acerca de lo que vemos, de lo que experimentamos como el alma. Vivimos engañados por ese pensamiento recurrente, creyendo que el cuerpo es el yo y sin embargo, aún siendo presas de tan lastimosa creencia tenemos momentos de dicha, de ausencia, de iluminación.

Así es, aún en este estado de identificación, envueltos en este laberinto del ser individual, tenemos la oportunidad de discernir sobre el origen de tal aparición, analizándola en profundidad hasta ver claramente que sólo es un vacío, un concepto, una construcción mental, y una vez allí, logrado el entendimiento básico, adentrarse en la búsqueda de su fuente, sumiéndose en la meditación silenciosa, profunda, dejándonos caer en el centro de esa conciencia, de esa intuición.

Los maestros nos repiten continuamente que no hay nada como la iluminación o la experiencia de la realización directa, más allá de la comprensión de lo que en verdad no somos nada de lo que pensamos, del darse cuenta de la falsedad de nuestras creencias y del doloroso engaño de nuestra identificación con lo transitorio.

Si podemos comprender la experiencia en este cuerpo como un modo de vida, y no como un estado determinante de nuestro ser existencial, no parecerán tan complicadas estas indicaciones.

Lo único que necesitamos es Atma Vidya (el conocimiento del Ser Interno) y esto a su vez, no es algo que debamos conseguir porque ya está en nosotros, es el conocimiento más simple y directo, y es así pues sólo se necesita dirigirse a Él sin desviarse ni entretenerse, ni confundirse con ningún otro conocimiento.


La sensación del cuerpo es un pensamiento, 
el pensamiento es de la mente, 
la mente surge después del pensamiento "yo", 
el pensamiento raíz. 
Si se domina eso, 
desaparecerán todos los otros pensamientos. 
Entonces no habrá cuerpo, 
ni mente, ni siquiera el ego. 

Sri Ramana Maharshi

La última verdad es la visión sin dualidad, la atención sin objetos, la conciencia clara, la realidad total sin cambios ni atributos.

Todo lo demás es mente, es el poder de la naturaleza manifestándose y retroalimentándose de sus creaciones. Es el juego de los elementos en el que no podemos tomar parte, en el que no debemos interferir.

Al trascender la atracción por ese poder ser, esa ilusión de “hacedor” independiente en el mundo mental, volvemos al origen, al punto cero, a lo realmente natural y eterno, y ese estado de desnudez total y absoluta es lo que se conoce como LIBERACIÓN o destrucción del ego.



21.- Cuando se funden el yo individual y el Yo total, 
este Yo indicado con la palabra Aham, Yo, 
refulge debido a su indestructible existencia.

En estos versos definitorios el Gurú se detiene y vuelve a repetir que posiblemente sólo se trate de hallar el espacio de silencio en el propio corazón, sin importar si éste se sitúa en el cuerpo, la mente o la conciencia, pues será ese Silencio el mejor guía para reubicarnos en la perspectiva correcta y permanecer allí como un solo ser.

La biblia dice: Estad quietos y conoced que Yo soy Dios.

Por haber perdido esa base de plenitud que sólo podemos experimentar en el SILENCIO profundo del corazón, y al cual nos iremos readaptando poco a poco, hasta recuperar nuestro ser natural y original, tal como se rehabilita alguien que ha perdido sus principales funciones motrices y necesita reeducarlas con suma paciencia y constancia.

Entre una gota de agua de mar y una tremenda ola, no hay diferencia cualitativa, pues ambos constituyen "el océano"... Sólo difieren en nombre y forma, es decir, en relación al punto de vista del observador que las juzga por tamaño, intensidad, cantidad, etc..

El océano está compuestos por infinitas "gotas" que a su vez, preservan en cada una la esencia o el ser potencial del que son parte.

Egoísmo es ese momento de crisis en que el Yo puro se identifica con el cuerpo y la mente personal, sin tener en cuenta al entorno en que se desarrolla como individuo... Más tarde, atrapado por el círculo vicioso de "yo y mío", su proyección de identidad se extiende hacia sus objetos más queridos, su familia, su propiedad, su nación, creencias, etc. y esto hace que el egoísmo extremo se vaya disipando y reduciendo, tornándose más amplio y menos restrictivo.

Al yo individual se lo denomina JIVA y al global, al yo identificado con la totalidad de la creación, se lo llama  ISHWARA... Ambos gozan del mismo grado de realidad, ya que sólo existen con referencia al otro, y tal comparación se basa precisamente en la apreciación de una entidad diferenciada, que analiza su situación particular en relación al conjunto.

Por esto, cuando las nociones de identidad parcial o total son descartadas, sólo queda la base, el trasfondo en el que se funden todos los conceptos tras un exhaustivo análisis. A esa base conceptual se la llama AHAM y constituye el alfa y la omega de todo lo que existe en los tres períodos de tiempo.


La palabra «Aham» es ella misma muy sugerente. 
Las dos letras de la palabra, a saber, A y HA, 
son la primera y la última letras del alfabeto sánscrito. 

La sugestión que se intenta transmitir por la palabra
es que ella comprende todo. 
¿Cómo? Porque Aham significa la existencia misma.

Aunque al concepto de «yo»-idad o «yo-soy»-dad 
se le conoce por el uso como Aham-vritti, 
no es realmente un vritti como los otros vrittis de la mente. 

Porque, a diferencia de los otros vrittis que no tienen interrelación esencial, 
el Aham-vritti está igual y esencialmente relacionado con todos 
y cada uno de los vrittis de la mente. 

Sin el Aham-vritti no puede haber ningún otro vritti, 
pero el Aham-vritti puede subsistir por sí mismo 
sin depender de ningún otro vritti de la mente. 
Por consiguiente, el Aham-vritti es fundamentalmente
diferente de los otros vrittis.

Así pues, la búsqueda de la Fuente del Aham-vritti 
no es meramente la búsqueda de la base de una de las formas del ego, 
sino de la Fuente misma de la que surge la «yo-soy»-dad. 

En otras palabras, la búsqueda y la realización de la Fuente del ego, 
en la forma de Aham-vritti, 
implica necesariamente la trascendencia del ego
en cada una de sus formas posibles.

Sri Ramana Maharshi

La única existencia indestructible es aquella que carece de principio, y está más allá del conocimiento relativo, del observador diferenciado.

Por eso dice nuestro amado guía que nuestra gloria se halla donde cesamos de existir.

No es que sea necesario morir para ser libre, sino subsistir libre para siempre y en este mismo instante de la idea del "nacimiento" y "muerte".

Si pudieramos permanecer como en el estado de sueño profundo, sumidos mentalmente en la seguridad de que no somos nada, y que todo lo demás es nada "absolutamente", sabiendo sin mediar ningún conocimiento formulado o conceptualización alguna, que esa "nada" significa simplemente UNIDAD, e implica que todo es uno, y por ende, uno es TODO.

Entonces no harían falta más palabras, ni enseñanzas, ni escrituras, ni meditaciones... Lo verdaderamente importante es darnos cuenta que todo lo que existe no tiene una real existencia en sí, o independientemente de ese trasfondo... Nada tiene entidad a no ser como expresiones de esta única Consciencia.

No necesitamos hacer nada, ni aprender nada, ni adquirir nada para ser, lo único que necesitamos es despertar, soltar la soga que nos liga a la ilusión del ser individual.

Una vez que somos conscientes de que lo único que nos mantiene atados es nuestra propia mano sosteniéndose, aferrándose a lo conocido, a lo limitado, a lo mental, dejamos de buscar para encontrar, dejamos de creer para saber, dejamos de desear para ser, sólo ser.

El Atman, el Yo puro es todo lo que somos... Es la Luz de la conciencia reflejada desde el corazón... Es ese extraordinario poder que además de ser luz para todos los objetos o visiones sucesivas, es luz para sí mismo, y en este principio es en el que debemos afirmarnos para reconocerlo y fundirnos en Él.

El Yo real trasciende todo concepto, toda ilusión o creación particular, toda identidad.

El Yo indicado con la palabra Aham, eres tú que estás leyendo ahora... Yo soy aquí escribiendo... Y somos ambos, todos y ninguno, indiferenciados y fundidos en un único aquí y ahora INTERMINABLE!


TAT TWAM ASI! 


TÚ ERES AQUELLO!




OM NAMAH SHIVAYA

OM NAMO BHAGAVATE SRI RAMANAYA

HARI OM TAT SAT

OM SHANTI, SHANTI, SHANTIHI

viernes, 1 de abril de 2011

UPADESA (Jñana Yoga -18-19) Indagar en la naturaleza de la mente

18.- Los pensamientos constituyen la mente. 
Todos los pensamientos dependen del pensamiento "yo". 
En consecuencia, la mente es el pensamiento "yo".

Siguiendo la senda del Jñana Yoga, debemos abocarnos a investigar la naturaleza de ese compuesto al que llamamos "mente", insistiendo sobre la cuestión hasta que quede completamente esclarecida.

Hemos constatado en las diversas etapas (yogas) transitadas que en ausencia del pensamiento en particular, y de las actividades de la mente en general, se vislumbra una conciencia residual, apacible y silenciosa, que lejos de atemorizarnos como al comienzo, nos atrae hacia Ella cada vez más, pues la sensación ya no es de "vacío" sino de plenitud, de pura y absoluta certeza.

Ese fantasma creado por las circunstancias y asumido por nosoros mismos como propio, ya no parece tan poderoso ni temerario... Ahora vemos que la "mente" es sólo el aspecto funcional de la Consciencia única, y si bien se expresa de un modo particular en cada objeto, no tiene en sí misma (en su naturaleza esencial) ninguna característica de entidad independiente o autónoma.

El Maharshi enseña a los aspirantes avanzados que en rigor de verdad no existe algo como la mente, y que la entidad denominada "manas" en las escrituras es formada en relación a la esencia del alimento consumido... Luego se expresa como amor, odio, deseo, etc., pero se trata en realidad de un compuesto nacido del intelecto interactuando con el ego, el pensamiento "yo", que recrea la atmósfera de un ser separado y autónomo, reclamando el protagonismo de las acciones que acontecen dentro y fuera del cuerpo.


La mente es sólo un montón de pensamientos. 
Los pensamientos tienen su raíz en el pensamiento "yo"... 
Todo esto consiste sólo en conceptos mentales. 
Ahora usted está identificado con un "yo" equivocado, 
que es el pensamiento "yo". 

Éste surge y se hunde, 
mientras que el significado verdadero del "Yo" está más allá de ambos. 
En su ser no puede existir una separación. 

Cuando estaba profundamente dormido no había infelicidad. 
Mientras que la infelicidad existe ahora.
¿Qué ocurrió ahora para que experimente esta diferencia? 

Mientras usted estaba dormido no existía el pensamiento del "yo", 
mientras que ahora está presente. 

El verdadero "Yo" no aparece, y el "yo" falso está desfilando. 
Este "yo" falso es el obstáculo 
para su conocimiento correcto. 

Averigüe de dónde surge este "yo" falso. 
Entonces desaparecerá. 
Usted será solamente lo que usted es, 
o sea, Ser absoluto.

La mente es un mito... Al representar funciones tan diversas se utiliza el nombre genérico de "mente" para resaltar su naturaleza esencial, y si bien este agregado en Buddhi (intelecto) parece contar con su propia sensibilidad, la mente es "jada" o insensible y su aparente poder de cognitividad refleja tan sólo su asociación con la conciencia.

Nuestro amado Guía también suele utilizar la comparación con el lapso de sueño profundo, pues allí la mente se halla en estado latente, inactiva, y el pensamiento "yo" no surge para ir tras ningún objeto.

Si bien el sueño sin sueños no es idéntico al estado final, la analogía encaja a la perfección ya que si tan sólo pudiéramos permanecer en el estado de dicha y desapego que experimentamos en el sueño profundo durante el estado de vigilia, esto sería equivalente a la realización.

Con esto tiene que quedar bien aclarado que el único esfuerzo que podemos llegar a necesitar a partir de aquí, es aquél que se dirige hacia la extinción del pensamiento "yo", y nunca hacia la obtención del "Yo" verdadero.

Todo lo que puede ser obtenido, es suceptible de perderse tarde o temprano... Todo agregado o logro artificial es contrario a nuestra real naturaleza, que está siempre aquí y ahora, inmutable, sin cambio y por lo tanto no requiere esfuerzo alguno de nuestra parte.

Develando el origen del "yo" se encuentran todas las respuestas, o mejor aún, se agotan todas las preguntas, las dudas y los deseos del aparente ser individual...


Aún cuando estemos cegados por toda clase de deseos mundanos,
puede surgir en nosotros la pregunta:
"¿Quién soy yo que gozo de todo esto?".
Ése puede ser el momento en que comience
la revelación de lo secreto.

Sri Ramakrishna




19.- ¿De donde surge este pensamiento "yo"? 
Para el que indaga de esta forma el ahamkara cae. 
Tal es la indagación acerca del Yo.

"Ahamkara" es el término que se utiliza en la filosofía Vedanta para indicar la noción de ser el hacedor, ejecutor y sujeto de las acciones que promueve el pensamiento desde la perpectiva del ser individual (jiva).

Esta noción es siempre transitoria, nace y muere en cada suceso, aunque por reiteración y desatención (falta de pausa, aquietamiento y reflexión) se asume como constante, como una segunda identidad o personalidad específica y determinada, con rasgos irrepetibles y características únicas. 

Con lo dicho hasta ahora es fácil darnos cuenta que el "ahamkara" es el precursor del ego, por ende, si se reconoce su falsedad, este fantasma comienza el proceso de reabsorción, y al ir constatando su irrealidad gradualmente se debilita y finalmente desaparece.

Ya sabemos que todo conocimiento precisa de un objeto para conformarse y que junto a éste aparece además el sujeto, completando la tríada que sostiene ese concepto... Este sujeto o yo-conocedor es sólo un punto de vista, una idea nacida desde la perspectiva que observamos, aunque esencialmente este yo-superpuesto sea la proyección particular del Yo supremo o sujeto último, que existe como la base o trasfondo de todo el proceso de conocimiento.

Este sujeto último está presente en los tres estados (vigilia, sueño y sueño profundo) y persiste más allá de toda experiencia particular o circunstancial.

Una vez que descubrimos en nosotros mismos que sólo un Yo existe, como la fuente inagotable de sabiduría esencial omnipresente, aprendemos por añadidura que nuestra meta consiste, pura y exclusivamente, en permanecer en ese estado de absoluta pureza, enfrentando con firmeza cada ola de emoción, o cambio de estado vibracional que pueda desenfocarnos.

Desde esta perspectiva de total entrega y serena vigilancia es que tenemos que encarar la última etapa del sendero de autoconcimiento, del camino que no se recorre, sino que se refunde en un mismo centro, porque no pretende llevarnos "lejos" como cualquier sendero, sino hacernos cada vez más intensos, para llegar a penetrar el velo de ilusión (maya) y encontrarnos cara a cara con nuestro ser original.

Y en este único sentido sólo podemos llegar a un único punto culminante, a un solo método en el que desembocan todas las ramas preestablecidas y conducentes a este fin último o supremo.

Esta es la AUTOINDAGACIÓN, Atma Vichara o la indagación del ser.


Busque el origen del pensamiento "yo". 
Eso es todo lo que uno tiene que hacer. 
El universo existe debido al pensamiento del "yo". 
Si eso termina, entonces también terminará la aflicción. 
El "yo" falso sólo terminará 
cuando se busque su origen.
Sri Ramana Maharshi

Si bien este método se hizo mundialmente famoso a través de la enseñanza de Sri Ramana Maharshi, éste no fue el primero ni el único en recomendarlo y resaltar su trascendencia.

Muchos siglos antes el gran maestro de advaita Adi Sankaracharya, en su monumental obra, APAROKSHA ANUBHUTI,  "La Realización Directa del Ser",  sintentizaba de forma extraordinaria la predisposición, las cualidades y sobre todo la forma adecuada de hacer la instrospección, meditación y asimilación en el único principio, para los serios y sinceros aspirantes a la realización.

En todo momento el insuperable Acharya aclara, que quien desea la Liberación debe reflexionar constántemente sobre el Conocimiento Supremo, y que para llegar a este Conocimiento Silencioso o "Samadhi" no podrá valerse de ningún otro método que no sea la "investigación".


¿Quién soy yo?
¿Cómo fue creado este mundo?.
¿Quién fue el Creador?.
¿De que materia está hecho el mundo?.
Tal es el modo de analizar.

Mantenerse independiente de todo como resultado
del único indivisible concepto
de que en verdad "yo soy Brahman", es bien conocido
por el término dhyana (meditación)
productor de la dicha suprema.
El olvido completo de todos los pensamientos,
primero haciéndolos inmutables
y luego identificándolos con Brahman
 es llamado samadhi;
también es conocido como el Conocimiento.

Con mucho cuidado el aspirante
debe practicar esta meditación
que revela su natural dicha,
hasta que llegue a dominarla completamente.

Entonces surgirá espontáneamente en un instante
cuando quiera estar en ese estado.


Sri Sankarâchârya (s. VIII)
APAROKSHA ANUBHUTI
La Realización Directa del Ser


La eficacia de este método no puede ser puesta en duda bajo ningún punto de vista, aunque para que éste sea además de eficaz "eficiente", requiere del aspirante la máxima concentración, discernimiento y desapego, cualidades éstas que no se heredan, sino que se exteriorizan espontáneamente desde el corazón, tras un cierto tiempo de ardua práctica y profunda meditación.

Investigando la naturaleza de la mente descubriremos que ésta no existe sin su contenido, y analizando seguidamente este contenido notaremos que la multitud de pensamientos que allí encontramos puede reducirse sólo a dos clases: yo (aham vritti) y esto (idam vritti), siendo el primero constante y el segundo variable.

En el estado de vigilia la noción "yo" es constante, mientras que el sucesivo "yo soy esto" es transitorio o impermanente... En cambio en el sueño profundo esa noción YO SOY no aparece y la mente permanece replegada en la paz y quietud de su estado natural.

Cuando indagamos sobre la naturaleza de los objetos el componente imaginario (esto) no puede resistirlo y se esfuma, quedando reducido a un determinado punto de vista o aspecto del conocedor (yo)... Si no lo hiciéramos el objeto tomaría nombre y forma, y al instante atraería por afinidad vibracional a otros objetos afines almacenados con anterioridad, relacionándose en diversas cadenas o líneas de pensamiento, formando circuitos interminables que se retroalimentan en la memoria y crecen con la imaginación.

De aquí que la idea central de la autoindagación sea cortar estas reacciones en cadena, cuestionando al yo-surgente para obligarlo a retroceder hasta su fuente, esto es, a permanecer como Yo-Yo.

Todos los pensamientos surgen después que surge el pensamiento del "yo".
Vea a quién le surgen los pensamientos.
Entonces usted los trasciende y ellos se apaciguan.
Esto equivale a decir que, investigando el origen del pensamiento "yo",
usted realizará al Yo-Yo perfecto.
El "yo" es el nombre del Yo.



Aham, aham (Yo-Yo) es el Yo.
Aham idam (Yo soy esto) es el ego.
El ego es transitorio.
Cuando al Yo se lo considera solamente como el Yo, es el Yo;
cuando se escapa por la tangente y dice "esto", entonces es el ego.

Bhagavan enseñaba además, complementando su instrucción básica, que debemos actuar como un ejército que pretende recuperar una ciudad rodeada por una infranqueable muralla, tras haberla sitiado. Esperando pacientemente a que los enemigos vayan saliendo uno a uno, interrogándolos y descubriéndolos, debilitando su fuerza hasta que quede completamente desarticulada.

También nos llamaba la atención sobre el estado del niño o del bebé, cuyas samskaras (tendencias innatas) permanecen aún en estado latente, haciéndonos notar que aquél que sigue "vichara marga" llega al mismo estado, pero a diferencia del niño sus semillas están marchitas, totalmente muertas por falta de "riego", por haberles quitado una a una toda la energía, atención y sentido que necesitan para resurgir.

Si un aspirante aceptaba meditar directamente en el simple ser, el Maharshi lo alentaba, pero si otro repreguntaba: "¿quién soy yo para meditar en qué principio?", ello significaba que estaba listo para Vichara, y para la inminente realización, por lo que se le recomendaba esta práctica.

Rastrear el pensamiento "yo" hasta su fuente es simplemente permanecer sin implicarse, en el origen de toda condición existencial, que no es vacío o ausencia, sino plenitud y presencia activa del ser en perfecto equilibrio y concentración.

Sólo allí conoceremos el real alcance de la atención previamente depurada, que redunda en firmeza y claridad más allá de cualquier estructura previamente constituída... Y la estricta vigilancia sostenida con esfuerzo se irá tornando cada vez más natural y libre de esfuerzo, hasta resultar totalmente espontánea.

A este nivel de pureza los pensamientos no llegan más que para diluirse en misma nebulosa en la que fueron creados, y si bien se percibe su surgimiento ya no cuentan con el poder de atracción ni con las relaciones previamente establecidas en la memoria... Poco a poco dejaremos de captarlos, y hasta nos costará trabajo enfocarnos para pensar en algo específico, ya que la mente seguirá centrada en el presente eterno de manera natural, fuera del alcance del subconsciente.


Si la mente deviene introvertida 
a través de la indagación 
en la Fuente de Aham-vritti, 
los vasanas devienen extinguidos  
y, en ausencia del medio reflectante, 
el fenómeno de la reflexión, la mente, 
también desaparece siendo absorbida 
en la Luz de la única Realidad, el Corazón.

Esto es la suma y sustancia de todo lo que un aspirante necesita saber. 
Lo que se requiere imperiosamente de él 
es una indagación sincera y auto-concentrada 
en la Fuente de Aham-vritti.

Es esa Realidad lo que usted debe buscar 
durante su supuesto estado de vigilia 
siguiendo el rastro al Aham-vritti hasta su Fuente. 

La práctica intensa en esta indagación revelará que la mente 
y sus tres estados son irreales 
y que usted es la Consciencia del puro Ser infinito y eterno, 
el Sí mismo o el Corazón.

Si llegamos a comprender que el pensamiento raíz "yo" constituye la base de todos los pensamientos y por lo tanto de la mente, y lo interceptamos allí, en pleno surgimiento, interrogándolo sobre su procedencia, instantáneamente presenciaremos su total disolución con la serenidad del espectador que atestigua una puesta de sol o el desvanecimiento de un arco iris en el cielo.

Para librarnos de un fantasma o de un espejismo no tenemos nada que combatir ni destruir, ni siquiera tenemos que actuar en un determinado sentido o con un propósito prefijado; lo único imprescindible es aquietarnos e indagar con el único fin de enderezar la perspectiva e insistir desde allí, hasta que la visión se aclare y desaparezca.

Si bien al principio de la Upadesa esto parecía prácticamente imposible, ahora nuestro enfoque ha cambiado totalmente... Ahora sabemos que somos (que seguimos siendo siempre el mismo) cuando todo los demás se esfuma, como en el sueño profundo... Y qué somos (en esencia) al corroborar que en esa quietud y silencio absoluto podemos permanecer en el ahora-eterno, en ese presente que es la única Presencia continua, lo único verdadero a lo que podemos llamar "Yo", el Atman, el Sí mismo, el puro ser...

Y esto sólo podemos conocerlo por la completa entrega al Gurú y la intermediación de Su Gracia... Sólo los seres que están más allá de la mente, que han cruzado a la otra orilla y desde allí (desde esa perspectiva de unidad) nos intruyen, pueden transmitir un destello de esa inexplicable e indescriptible sabiduría, porque habitan en ese estado puro, autoluminoso, incondicionado, “donde uno no ve nada distinto”.

Para Ellos sólo existe Aquello... Ellos han llegado al Atman, al ser indiviso y lo han visto cara a cara, y en esa visión (el rostro del Señor) han sucumbido realizando el mayor de los misterios, aquél que una vez conocido no hace falta conocer nada más, la Verdad concluyente de que el Atman y lo Brahman son uno mismo, un único ser.



Om 
Gurur Brahmaa, Gurur Vishnuh. 
Gurur Devo Maheshvarah. 
Gurur saakshaat Parambrahma. 
Tasmai Shri Gurudev namah.

El Gurú no es otro que el creador, el Señor Brahma;
en verdad es el Señor Vishnu, el preservador, 
y realmente es Mahesvara, el destructor. 
Él es lo Brahman supremo, el Sí mismo. 

Para este gurú ofrezco mis saludos.




OM NAMAH SHIVAYA

OM NAMO BHAGAVATE SRI RAMANAYA

HARI OM TAT SAT

OM SHANTI, SHANTI, SHANTIHI

Âtma Vichara paso a paso

Persigue inexorablemente la búsqueda del "Quién soy yo".
Analiza tu personalidad entera.
Trata de encontrar dónde comienza el pensamiento del Yo.
Prosigue con tus meditaciones.
Continúa volviendo la atención hacia adentro. (Un día la rueda del pensamiento perderá velocidad, y una intuición surgirá misteriosamente)
Sigue esa intuición, deja que tu pensamiento se detenga, y te conducirá finalmente hacia la meta.

De las Enseñanzas de Sri Ramana Maharshi