Sólo el silencio

Aunque la realidad del ser ha sido establecida de muchas maneras,decirlo no es suficiente: el ser sólo es conocido por experiencia propia.

Sri Bhagavan Ramana Maharshi

ॐ नमः शिवाय
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martes, 19 de octubre de 2010

Permanecer en el Ser (final, a los Pies del Señor)


¡Encuentra los Pies del Señor en tu corazón y permanece allí para siempre! 

Hallar a Siva, "lo auspicioso" siempre en perfecto estado de equilibrio, armonía o meditación en nosotros, es alcanzar el refugio o la cueva sagrada donde se asienta la consciencia pura, y donde debemos permanecer hasta que se desate completamente el nudo (granthi) de la existencia individual.

Realizando que el Señor es el SER puro y simple, libre y eterno, y entregándonos a Sus Divinos Pies, llegamos al punto donde ya no hay caminos, ni hay quién lo transite, pues identificados con lo Brahman sólo nos resta esperar por la Gracia,  para que finalice la obra divina, "matando sin matar" todo lo que sea irreal en nosotros, todo lo que no sea Sí mismo, el Señor supremo.

Sri Ramakrishna, un gran santo del siglo pasado cuya vida fue también un claro ejemplo de entrega y realización, repetía que no había que conformarse con un sólo aspecto de la divinidad, y además de realizar su naturaleza no-dual, en perfecta absorción o samadhi, era necesario ADORAR esa divinidad omnipresente, en todo momento, mientras sigamos sintiendo la más mínima contracción o condicionamiento cognitivo. Por eso, siempre oraba de este modo:
"Madre Divina, no tengo bhakti ni yoga,
soy pobre y desamparado,
no deseo ser alabado por nadie.
Permite que mi mente sólo more
por siempre en Tus pies de loto"

Sri Ramakrishna llegó a la realización espontánea mientras realizaba tareas devocionales en el templo de la diosa Kali, ante la imagen de Siva, y a partir de allí se dedicó a profundizar esa experiencia mística y hacerla permanente.

De manera similar, el sadgurú Ramana siguió esa misma guiación hasta la base del monte Arunachala (a los pies de Siva) devocionalmente al principio, para comprender más tarde que esa desbordante devoción hacia la Montaña sagrada se trataba sobre todo del mandato hacia la completa "inmovilidad", hacia la permanencia en total quietud y firmeza mental (manolaya)... y al cumplimiento de esa simple sadhana, se entregó durante el resto de su vida en Tiruvanamalai.

El gran santo de Arunachala nos recordaba que adorar la realidad sin forma, es la mejor manera de adorar y la única forma de alcanzar la PERMANENCIA de la mente en el corazón. Pero aclaraba que si alguien era incapaz de adorar al Ser sin darle forma, la adoración con forma era aceptable. Pues la veneración sin forma era sólo posible para aquellos que habían trascendido la mente y el ego.

Lo realmente notable de este recordatorio es que un ser que obtuvo la liberación a la manera de un jñani yogui nos recomiende la "adoración" como medio de permanencia en el estado puro, y recalcando que aún para aquellos que han logrado la realización más allá del sentido individual, éste era el modo de permanecer como jivan-muktas o liberados en vida, hasta que se concrete la suprema absorción y liberación de la forma física, al consumirse totalmente el prarabdha karma.

El Sadgurú demostró en su propia vida que no hay diferencia entre Bhakti y Jñana, siempre que en el corazón prevalezca la firme determinación de unirse a su verdadera naturaleza eternamente realizada.

El pensamiento «yo» es el primero en morir
para aquellos que se han refugiado
del miedo a la muerte,
a los Pies del Conquistador de la muerte.

En adelante son, naturalmente inmortales.
¿Pueden ser asaltados alguna vez
por el miedo a la muerte?

La crisis del hombre consiste en que siempre está intentando cambiar para ser esto o aquello, y hasta para realizarse o liberarse... Su desilusión o liberación, por contrapartida, se reduce simplemente a dejar de identificarse con lo que cambia.

Aquí y ahora, el hecho de su identidad divina le resultará irrefutable (cuando se elimina el no-ser, lo que queda es el ser) y no le dejará otra opción que entregarse a ese estado de paz profunda y cesar todo movimiento creativo, permaneciendo allí mientras se va diluyendo lentamente en su propia fuente todo el lastre acumulado, las últimas resistencias de sus predisposiciones y semillas de la dualidad.

Cuando se pierde por el completo la capacidad de discernir, la mente misma se estabiliza en el más elevado estado de desidentificación o samadhi.

Existen tres tipos de samadhi en la filosofía Vedanta, Salvikalpa, Nirvikalpa y Sahaja Samadhi, siendo con objeto y sin objeto, los dos primeros respectivamente, y el último más allá de toda objetividad, es el estado natural y puro del ser absoluto, el samadhi ESPONTÁNEO en el que más tarde o más temprano nos encontraremos completamente desnudos de todo condicionamiento externo e interno.

Ramana Maharshi fue la perfecta escenificación del SAHAJA SAMADHI en la tierra, así como Budha dió el perfecto ejemplo del modo de trascender el intelecto, y Cristo hizo lo propio con la primera, pero fundamental etapa de superar la identificación con el cuerpo. 

Esta es la diferencia entre los Avatares, encarnaciones o vehículos de la divinidad, y los demás maestros secundarios que conocemos.

Los Avatares, jamás caen en contradicciones ni ambigüedades en sus exposiciones, por la misma pureza con que fue formada la estructura mental desde donde la emiten.

Recordemos solamente la imagen de la Virgen que engendra al Niño rey, como símbolo de la asepsia con la que llegan estas almas puras, que nacen para nuestra fortuna y demuestran con sus vidas, la enseñanza espiritual que necesita plasmarse de acuerdo al momento histórico por el que atraviesa la especie humana.

Estos Mahatmas, grandes seres liberados por nacimiento, nos dejan su ejemplo evangélico para que no queden dudas de que su enseñanza es totalmente viable y realizable en el estado actual de evolución del ser humano.

Tal es el caso de SRI BHAGAVAN RAMANA MAHARSHI, nuestro guía y maestro interno por excelencia. El otrora joven  Venkataraman,  quien habiendo obtenido a muy temprana edad la liberación espontánea, que lo llevó instantáneamente más allá de la identificación con el cuerpo-mente, abandonó sin saber todavía porqué y cómo,  su sentido de ser para dirigirse a los Pies de Siva, en su forma de Arunachala, y permanecer allí en Sahaja, a la espera de Su Gracia, cada instante de su gloriosa vida... la que se transformó así en un verdadero EVANGELIO.


El poderoso impacto del mensaje de vida de Bhagavan Ramana no fue la autoindagación como muchos creen, sino la permanencia en el YO, la inmovilidad a los Pies del Señor, que significa simplemente el "umbral" hasta el que podemos llegar como conciencia, más allá del intelecto, y antes de que la mente se exteriorice.

Ante la incomprensión e insistencia de sus devotos el método recetado es la autoindagación, pero la ESENCIA y la meta ejemplificada a la perfección en su viva Presencia fue siempre la simple estancia y permanencia inquebrantable a los Pies de la Montaña Inmóvil y llena de Gracia, que lo había atraído cuando niño.

Se dice: "YO SOY el que SOY". Esto significa que una persona 
debe permanecer como el "Yo". 
Ella es siempre solamente el "Yo". No es nada más. 
Sin embargo, la persona que pregunta: "¿quién soy yo?", 
es sólo una víctima de la ilusión, no un hombre realizado, 
consciente de sí mismo. 
La errónea identidiad del Yo con el no-Yo 
hace que se pregunte: "¿quién soy yo?"

Bhagavan repetía una y otra vez que SER ES REALIZAR, y lo sintetizaba en la sentencia bíblica: YO SOY EL QUE SOY... Por su Gracia sabemos que cuando la mente permanece vacía, sin objetos, pura y limpia de pensamientos, se devela automáticamente como consciencia ... y la consciencia es el SER. 

El simbolismo de "los Pies" no es otro que el de la base existencial o consciencia, el trasfondo vacío y absolutamente libre, más allá del cual ya nada existe y donde ya no hay nadie que sepa que ES o necesite conocer su propio ser... Justo sobre Sus Pies está el Señor, el Yo puro en su perfecta naturaleza, eterna, sin cambio y completamente independiente.


No hay un ser que o sea consciente,
y por tanto, que no sea Siva.
No sólo él es Siva, sino que también
todo lo demás de lo cual es consciente o no.

Siva es el ser que asume estas formas
y la consciencia que las ve.
Es decir: Siva es el trasfondo que subyace
en el sujeto y el objeto,
y así mismo Siva en reposo y Siva en acción,
o Siva y Shakti.

Cuanto se diga que "es",
es sólo la consciencia, Siva.
La fuente donde original de  los pensamientos
son los Pies del Señor, Iswara.

El amor a Sus Pies, plasma bhakti.

¡La devoción se origina en los Pies del Señor!
 Piensa en los Pies del Señor y bebe el Néctar.

Todos los demás dioses adoran solamente a Siva,
y ponen sus cabezas coronadas a los Pies de Él.

Esa adoración involuntaria es sólo natural del Siva.
Por distintos que sean los cuerpos,
la mente sólo se pierde a los Pies del Señor.
¡Y la dicha inunda!

Adorar a Dios con flores
y otros objetos externos es problemático.


Deposita tan sólo una flor -tu corazón-
a los Pies de Siva, y permanece en Paz.

La devoción es Jnana,
pues la mente que se pierde a los Pies de Siva
queda limpia de ignorancia,
conocimiento y liberación.


Selección de obra Sivananda Lahari 
que describe la Devoción suprema
de Adi Sankaracharaya. 

Bhakti es reunión con el Ser... al realizarse se convierte en Jñana, ausencia del sentido de separatividad... y esta es la única dicha y realización verdadera que podemos conocer en esta misma vida.

Cuando hay dos, sólo el amor logrará que quede sólo uno, que el objeto se funda en el sujeto, que el no-ser provisorio e ilusorio se disuelva en la claridad del ser uno, eterno e inmutable.

No nos apresuremos como el Rey Janaka ante la proposición reveladora del sabio Vashistha, a exclamar: "¡soy el sí mismo!" sin darnos cuenta que probablemente sólo de que se trate de un "adelanto", de un vislumbre temporal propiciado por la suprema Gracia del Sadgurú.

Si realmente amamos al Sí mismo debemos VIVIR como el Sí mismo, como el puro ser que es dicha permanente e ininterrumpida, aún en este cuerpo y en esta vida aparentemente condicionada. 

La ligadura es ilusoria y la liberación también lo es; por lo tanto sólo la persistencia en un único estado natural o liberado tiene que imponerse. 

Cuando el ego se desvanece, el jiva muere (desaparece el sentido de ser esto o aquello) y a eso le sigue la realización de Brahman en samadhi... Entonces es Brahman y no el jiva, quien realiza a Brahman. 

Morar en el Yo, en la Gracia continua de Sus Pies de Loto, en la suprema absorción, en perfecta quietud y silencio absoluto, en el sólo ser esa Consciencia pura, que queda como residuo tras la disolución de la mente y la relatividad... es REALIZACIÓN. 

Y aunque parezca duro de afrontar, tendremos que terminar por aceptar que Moksha (la meta, el final) no es una experiencia continuada de exaltación religiosa y gozo ilimitado, sino el único estado de ser en perfecta comunión e integración, en la continua beatitud del samadhi o autoconocimiento ... sin ser otra cosa, sin ser nada más ... Es al fin y al cabo: ¡PERMANENCIA EN LA INEXSISTENCIA!


Con el corazón totalmente convertido en presa
a los Pies del Señor has de encontrarme
sin otras esperanzas ni certezas,
ni la más remota idea de salvarme.

El Néctar de Sus Pies me ha convencido
de que no hay otra historia ni otra suerte...
¡Si hermoso fue nacer y haber vivido
mucho más bella aún será esta muerte!


HARI OM TAT SAT
¡TAT TWAM ASI!

jueves, 14 de octubre de 2010

Permanecer como el Ser (continuación: El Yo es todo)

Lo que no es NATURAL sino adquirido no pueder ser PERMANENTE y no merece el esfuerzo.

Todo conocimiento que no purifique la mente y el corazón, es negación del verdadero conocimiento, y sólo crea más confusión e ignorancia.

Imbuidos en la Advaita, la intuición de la verdad última y definitiva, no podemos seguir creyendo que un nuevo concepto nos conducirá a una mágica revelación, ni tampoco esperar que la comprensión final  llegue por medio de algún ejercicio o esfuerzo personal.

Aquí es todo lo contrario. No hay forma de conocer esta realidad absoluta. No hay palabras para describir "lo Brahman".

"Brahman es sin atributos, sin movimiento, inmutable, firme como el Monte Meru...", dicen los maestros ante la imposibilidad de describirlo.

La naturaleza de Aquello es INMOVILIDAD, quietud, permanencia... y para alcanzarla, para ser eso, para reintegrarnos como el Yo real, y redescubrir nuestra naturaleza esencial, no tenemos más opción que asumirla y trasladarla a nuestra vida diaria, aún en este cuerpo-mente y en este mismo mundo.

No podemos conocerLo, pero podemos SERLO.

Permanencia es la clave final, el mensaje oculto en el Silencio congénito, en la consciencia sin objeto, en el origen virginal de todos los pensamientos, persistiendo ante cualquier estado u objeto que aparezca superpuesto sobre ese trasfondo de absoluta pureza.

Este permanecer como el Ser, no implica identificarnos, fijar o seguir aquello que surja en la consciencia, sino por el contrario, dejarlo pasar, dejarlo ir, permitir que fluya todo lo que aparece, mientras presenciamos sin presenciación, y atestiguamos sin ser el testigo, sino sólo percepción, o mejor aún, sin ser absolutamente nada, sin definirnos, sin intelectualizar ni asumir una postura artificial o idealizada.

Ser simplemente lo que somos siempre, sin nombre ni forma, sin calificación alguna, sólo consciencia pura, consciencia sin más, sin agregados ni atributos, sin otra identidad.

Permanecer como el continente, más allá del contenido que se capte o se conozca a través de los órganos de los sentidos y la conciencia. Renunciando a esta caprichosa aparición, conscientes de que no es lo último, ni lo esencial, sino que tiene que existir una base para que ella se manifieste... y esa plataforma de despegue, esa base de pura existencia no es otra que nuestro Ser real.

La biblia dice: Estad quietos y conoced que Yo soy Dios.

¿Porqué no reconocemos este Yo puro en nosotros, si está plenamente presente en cualquier estado? Porque aún tenemos que familiarizarnos con él ... por haber perdido esa base de plenitud que sólo podemos experimentar en el SILENCIO profundo del corazón, y al cual nos iremos readaptando poco a poco, hasta recuperar nuestro ser natural y original, tal como se rehabilita alguien que ha perdido sus principales funciones motrices y necesita reeducarlas con suma paciencia y constancia.

Esta santa permanencia es la que Sri Ramana Maharshi ejemplificó con total claridad a lo largo de su vida en Tiruvanamalai, a los Pies de Arunachala-Siva, dedicando toda su fuerza vital a mostrarnos este camino de perfección.

Durante los primeros años allí, permaneció en absoluto silencio (mouna), no como una postura disciplinaria, sino para demostrarnos en la práctica el alfa y el omega, el medio y el fin, que más tarde explicaría con total extensión y claridad a todos los que lo visitaron y se refugiaron a sus Pies de loto ... y en esa vivencia ejemplar, logró que Su MENSAJE se transforme en Presencia continua y perpetua, y es por eso que aún hoy, Su Gracia nos sigue llegando... desde lo eterno.


Todo el mundo ha experimentado que incluso en los estados
de sueño profundo, desvanecimiento, etc,
cuando todo el universo móvil y estacionario,
comenzando por la tierra y acabando
con el inmanifiesto (Prakriti), desaparece,
uno no desaparece,
por tanto el estado del ser puro,
que es común a todos
y que todos experimentamos siempre de manera directa,
es la propia naturaleza de uno.

La conclusión es que todas las experiencias
tanto en el estado de iluminación como de ignorancia,
que pueden describirse con palabras diferentes,
son opuestas a la propia naturaleza verdadera de uno.

Sri Ramana Maharshi

Toda "experiencia" es contraria a nuestra naturaleza, que es PERMANENCIA, y sólo aquello que está siempre presente y patente (de manera directa) en nosotros es NUESTRO SER.

Lo único a lo que podemos llamar "permanente" es al Yo, ya que siempre somos conscientes, y este simple y perfecto ser constituye nuestra naturaleza básica o esencial, por lo que se infiere que "lo que es natural en nosotros tiene que ser permanente" sin excepción.

Hay dos características que deben existir siempre para que un estado sea considerado como "natural" o inherente:

   1. Aquello a lo que no podemos renunciar.
   2. Lo que jamás puede sentirse como una carga.

Así como el fuego no puede renunciar a su calor, y el veneno no constituye una carga ni un peligro para la serpiente... Así esta pura consciencia sin objeto constituye nuestra naturaleza prefecta y contínua, omnipresente e irrefutable.

Uno no se esfuerza para obtener lo que es su naturaleza, y por lo tanto, siempre está presente en él, más allá de todo cambio aparente.

Reflexionando de esta forma nos encontramos finalmente "cara a cara" con el Yo puro ... una especie de vacío que sabe a plenitud, o plenitud carente de todo sentido... un estado que como acaba de quedar claramente expresado, está más allá de las palabras, trasciende cualquier descripción.

Instantáneamente se develan ante nosotros los dichos de los Maestros de la Advaita, tantas veces escuchados y asumidos intuitivamente: "Aquello que está siempre aquí y ahora", el "trasfondo", la base existencial, lo Brahman eterno e inmutable...

Yo no soy mi cuerpo; soy más.
Yo no soy mi habla, mis órganos, el oído, el olfato;
eso no soy yo.

La mente que piensa, tampoco soy yo.
Si nada de eso soy, entonces , ¿quién soy?.
La consciencia que permanece, eso soy


Al conocimiento de nuestra naturaleza se le denomina "autoconocimiento" y ésta es la única liberación a la que podemos aspirar en nuestro estado actual.

Somos es el YO y no hay nada más que el YO... Conociendo eso, conocemos todo lo demás.

En el ser sólo el ser, en la mayor austeridad posible, la de permanecer fuera del alcance de la conciencia del cuerpo o del sentido de individualidad, y estabilizarnos en ese trasfondo natural y original sin modificaciones, está la única paz y felicidad que merece ser buscada con total dedicación.

"Después de que el discípulo realizó
el estado omnirefulgente, unitario e ininterrumpido 
del Ser-Conocimiento-Dicha, 
se entregó al Maestro 
y le rogó humildemente le hiciera saber 
cómo podría retribuirle su Gracia. 

El Maestro le dijo: 
Mi retribución consiste en tu Dicha, 
permanente e ininterrumpida. 
No huyas de ella"

Como dijimos, este es el estado de perfección (siddha) en el que ya no queda nadie como "el hacedor", nadie que pueda tomar una decisión o asumir una postura determinada.

No quedan cualidades para ejercer, ni atributos que puedan ser útiles a fin alguno ... Aquí sólo nos resta "permanecer" vacíos y totalmente rendidos al único final posible: la destrucción completa como individuos, la resurrección gloriosa como el Yo real.



El deseo de felicidad y paz permanentes denota
que en su naturaleza existe esa permanencia.
Por eso busca encontrar y recobrar su propia naturaleza,o sea, su Yo.

Una vez que se encuentra eso, se encuentra todo. 
Esa búsqueda hacia adentro es el sendero 
que el intelecto del hombre ha de conquistar. 

El intelecto mismo, mediante práctica continua,
comprende que algún Poder Superior le permite funcionar. 
El mismo no puede llegar a ese Poder. 
Por eso, después de cierta etapa cesa de funcionar. 
Y cuando lo hace, todo lo que queda es únicamente el Poder Supremo. 

Eso es Realización, ésa es la finalidad, ésa es la meta. 

Está claro entonces, que lo que el intelecto se propone es realizar 
su propia independencia sobre el Poder Superior 
y su ineptitud para llegar a éste. 
Por eso deberá aniquilarse antes de conquistar la meta.


HARI OM TAT SAT
¡TAT TWAM ASI!

Continuaremos con la entrada final de Permanencer en el Ser...

domingo, 10 de octubre de 2010

Permanecer como el Ser

Yo soy esto o aquello implica objetividad. El Yo no puede ser objeto, porque no puede haber dos yoes. Si hay dos, es porque uno es falso. A este falso "yo" debemos desenmascararlo y ésto se logra buscándolo.

Rastreando las falsedad se llega a la realidad.

Al ir recediendo y profundizando en la autoindagación empieza a disminuir en forma paulatina el ruido mental.
Este crepitar contínuo del contenido mental implica una disputa interior, una lucha intensa entre conceptos que no quieren ceder y otros más abarcativos y purificadores, que van ganando espacio poco a poco.

El sólo hecho de razonar indica que la meta no ha sido alcanzada, tomando como "meta" la quiescencia de la sustancia mental, en la que se autodescubre la consciencia real.

Permaneciendo impávidos ante los vaivenes de esta etapa, lograremos que este "repiqueteo" contínuo de la mente se vaya aplacando, y día a día se incremente esa sensación tan íntima y familiar de paz y armonía, de amplitud y claridad, que hasta aquí sólo experimentabamos en muy breves lapsos.

PERMANECER en el simple ser, en el sólo ser, en el mero ser, sin el más mínimo movimiento, ni impulso externo ni interno, con total FIRMEZA y fortaleza de la mente unificada, sin nada que atestiguar ni presenciar ...

Permanecer como el YO PURO, como el único y verdadero "vencedor de la muerte", como Siva en el monte Kailás, donde mora eterno en su propio SER.

Volvamos ahora a Sus Pies y veamos como describe el gran Shankara este último tramo del retorno a la mayor pureza mental y al equilibrio integral del ser, en el maravilloso APAROKSHA ANUBHUTI (versículos 129 a 142).


Al pensar sobre un objeto la mente se identifica con él.
Cuando piensa en el vacío realmente la mente se vuelve vacía,
mientras que los pensamientos sobre Brahman
lo conducen a la perfección.
Por eso se debe pensar constantemente en Brahman
para realizar la perfección.
...
Realmente benditas son aquellas personas,
quienes en primer lugar tienen esa conciencia de Brahman
y luego la desarrollan más y más.
Ellas son respetadas en todas partes.

Solamente aquellos en quienes esta conciencia de Brahman
primero llega a ser siempre presente y luego madura,
alcanzan el estado del omnipresente Brahman,
y no aquellos que meramente pasan su tiempo en vanas discusiones.
...
El aspirante a la realización de Brahman
no debe estar ni un solo momento sin el pensamiento de Brahman,
al igual que Brahma, Sanaka, Suka y otros.

La naturaleza de la causa es inherente al efecto, y no viceversa.
Así, razonando llegamos a la conclusión de que
cuando el efecto está ausente, la causa desaparece.

Entonces solo queda Aquella Realidad pura 
que está más allá de la palabra.
...
Solamente por la constante práctica del samadhi,
surge en aquellos de mente purificada 
un estado de conciencia de Brahman,
que luego se diluye en Brahman.

Primero uno debe buscar la causa por el método negativo
y luego debe buscarla por el método positivo 
como inherente en el efecto.

Realmente, se debe ver la causa en el efecto,
luego se debe descartar el efecto por completo.
Entonces, el sabio se convierte en lo que queda.

La persona que piensa con constancia y firme convicción 
sobre una cosa, se convierte en ella.

El sabio debe pensar siempre en todo lo invisible, 
lo visible y lo demás, como siendo su Ser, 
que es la conciencia misma.

Reduciendo lo visible en lo invisible,
el sabio debe pensar que el universo es idéntico a Brahman.
Solamente así estará en la eterna felicidad 
con la mente llena de conciencia y beatitud.

A desechar todos los objetos que van apareciendo en la autoindagación se lo denomina el método negativo. Afirmarse en la realidad única, permaneciendo como el ser absoluto, es el método positivo.

A la luz de la ADVAITA llegamos a un momento clave en que el aspirante o el buscador ha quedado atrás. 

Desde este punto de vista extremo (Ajata), sólo existe lo que ES y lo que no, jamás podrá llegar a existir. Así que todos los atributos o cualidades que con que nos hayamos identificado hasta el momento, deben desaparecer ... Son sólo conceptos, y si bien podemos haberlos utilizado como medio de acercamiento a la unidad, una vez aquí debemos desecharlos igual que se deja una barca al arribar a la otra orilla.

Aquí desaparecen el aspirante y quién lo guia, el caminante y el camino, el buscador y lo buscado, puesto que se unen en un sólo estado de pureza absoluta y quietud perfecta de la mente, devenida en pura consciencia por haber recedido a su naturaleza esencial.

Aquí debemos permanecer a partir de ahora. Hemos vuelto al Hogar ...pero ahora con la convicción de que no hay nada que buscar afuera, que el conocimiento que buscamos en lo externo fue el propiciador de la ignorancia, dando cabida a los conceptos de esclavitud y liberación que nunca existieron en nuestro estado prístino o natural.

El conocimiento y la ignorancia son ambas caras de una misma moneda, y una vez que los seguimos y nos perdemos tras de sus interminables circuítos conflictivos... nos veremos obligados a receder, al estado anterior y al precedente, y así sucesivamente hasta encontrarnos de nuevo en el principio, en el origen.

Trascendida esta conciencia (yo soy) sólo queda Lo Brahman, sólo ser sin ser otra cosa, conocimiento supremo, consciencia absoluta, sin palabras que la definan, sin cualidades ni agregados.

En verdad no hay yo ni mío, no hay una entidad independiente, ni hay dos seres para que uno realice al otro. No hay camino, ni practicante, ni filosofía. Trascendiendo este sueño, esta sensación de ser el cuerpo-mente, sólo hay Paz perfecta, Verdad sin descripciones y plenitud sin límites... Somos purnam, lo pleno, siempre aquí y ahora.


HARI OM TAT SAT
¡TAT TWAM ASI!

Continuaremos con Permanencer en el Ser...

Âtma Vichara paso a paso

Persigue inexorablemente la búsqueda del "Quién soy yo".
Analiza tu personalidad entera.
Trata de encontrar dónde comienza el pensamiento del Yo.
Prosigue con tus meditaciones.
Continúa volviendo la atención hacia adentro. (Un día la rueda del pensamiento perderá velocidad, y una intuición surgirá misteriosamente)
Sigue esa intuición, deja que tu pensamiento se detenga, y te conducirá finalmente hacia la meta.

De las Enseñanzas de Sri Ramana Maharshi