Sólo el silencio

Aunque la realidad del ser ha sido establecida de muchas maneras,decirlo no es suficiente: el ser sólo es conocido por experiencia propia.

Sri Bhagavan Ramana Maharshi

ॐ नमः शिवाय

domingo, 19 de junio de 2011

UPADESA (Jñana Yoga -29) El dulce néctar del silencio

29.-En este mundo unos cuantos individuos 
con cualidades divinas 
logran la felicidad suprema 
que está más allá 
de la esclavitud y la liberación.

El individuo o Jiva, alma individual, arrastra tras de si la implicancia de limitación, dependencia, finitud.

Ya sabemos que esta idea es producto de la ignorancia, pero ésta no deriva de haber olvidado un concepto adquirido, ni de un nuevo objeto que debemos aprender... Hablamos de "ignorancia" en el sentido de encarar la cuestión desde una perspectiva equivocada, desde un punto de vista erróneo que genera como efecto colateral la esclavitud ilusoria y la aparición de su opuesto, la carencia de realización, la necesidad de liberarnos de esa prisión existencial.

Todos estos pensamientos, junto a la sensación de esclavitud que generan, sólo existen en la mente y jamás en el Yo... El Sí mismo o Atman es el trasfondo de pura consciencia donde la percepción aparece espontáneamente sin afectar en lo más mínimo al sagrado testigo que presencia la situación con desapego y discernimiento no forzados.

Una vez comprendida esta no dependencia de la conciencia individual, que aparece siempre en segunda instancia y en relación funcional con los objetos enfocados, debemos apuntar al pensamiento raíz "yo" como el responsable de la aparición de todos los demás objetos, ya que la relación de ese centro ilusorio con ellos es la causa fundamental de miedos, ansiedades, ambiciones y deseos de todo tipo, que nos marginan del estado natural de inocencia y claridad mental.

Al fin concluimos que la aparición del ego o "yo" objetivado, es el principio o raíz de la ignorancia, denominada Avidya en la filosofía Vedanta.

Así las cosas nos damos cuenta de que sólo la supresión de esta idea de individualidad, producto de la ignorancia fundamental, constituye en si misma la tan ansiada Liberación... Pero si la esclavitud es sólo un falso concepto, su contrario también lo es, por pura deducción lógica.

El enigma se resuelve sencillamente al entender que la Liberación de esa falsa noción no se halla en la contrapartida o el opuesto de la esclavitud, sino en la trascendencia de ambos conceptos, dejándonos en la realización de lo que queda, el vacío total, la no dualidad o intregración espiritual.

El absoluto no habla. El ego sí.
Uno no aspira a liberarse cuando está dormido...
La aspiración surge solamente en el estado vigil.
Las funciones del estado vigil son las del ego que es sinónimo del "yo".
Averigüe quién es este "yo". 
Al hacerlo y permanecer como el "yo",
todas las dudas se aclararán.

Sri Ramana Maharshi

La consciencia de si (ego) y de los objetos propios (diversidad) son sólo el producto de la ignorancia en Buddhi (el intelecto), de los upadhis (agregados conceptuales), de las superposiciones a la única consciencia.

La raíz de toda diferenciación es ese ego, ese "yo" falso, esa conciencia limitada que se superpone a la consciencia pura en el estado de vigilia... Sólo nuestra especie conoce de manera defectuosa, el árbol y la piedra no tienen ego o personalidad, no tienen consciencia de si, son libres de Avidya.

Las cualidades divinas, como realizaciones de innumerables vidas pasadas, se sintetizan para el jñani que comulga con la Verdad Suprema en una sola vida, en un mismo instante eterno siempre presente aquí y ahora.

Enumeradas por la Vedanta en la enseñanza de Sri Sankara-Siva estas cualidades son: perfecta discriminación entre lo real y lo irreal (viveka), desapego de los deleites tanto terrenales como celestiales (vairagya), control mental (sama), control físico (dama), fe en el Gurú y las escrituras (srada), fortaleza (titiksha), retirar la mente de los objetos sensorios (uparati), ecuanimidad (samadhana), ardiente deseo de liberación (mumukshutwam).

Paradójicamente, estas aptitudes sólo son aplicables al perfecto estado de absorción existencial en que el Jivan Mukta, liberado en vida, se halla totalmente vacío de atributos, establecido en el centro más puro que un ser humano puede experimentar.

Allí, en el puro ser, no hay necesidad de conceptos, ni de construcciones mentales que impulsen acción alguna... Allí hay perfecta quietud, paz absoluta, autoconsciencia.

Ese estado de total libertad sin intromisiones ni reacciones en forma de pensamientos, se presenta como la modalidad natural y espontánea, sin esfuerzo no concentración para lograrlo, una vez que el Jñani afianza su perspectiva en la triple mirada de Siva, lo Auspicioso, el que observa la totalidad sin inmutarse, el testigo silencioso del Puro Ser.


Todos nuestros esfuerzos tienen como objetivo 
alzar el velo de la ignorancia.
Ahora parece difícil sofocar a los pensamientos.

En el estado regenerado resultará más difícil 
hacer entrar a los pensamientos.
Pues, ¿hay cosas en las que pensar?
Sólo existe el Yo.

Los pensamientos sólo pueden funcionar si hay objetos.
Pero no hay objetos.
¿Cómo podrán surgir los pensamientos?

El hábito nos hace creer que es difícil cesar de pensar. 
Si descubriéramos el error, 
no seríamos bastante necios 
como para esforzarnos incesantemente en pensar.


Sri Ramana Maharshi

Conocer ese "estado regenerado" es reencontrarnos con nuestro Ser Real... Por esto el Maestro expresó un día: "nuestra gloria comienza cuando cesamos de existir"... En el sueño profundo, por ejemplo, descansamos de nosotros mismos como individuos, de nuestro nombre, forma, función social, etc... Si el "yo" que desarrolla todas esas funciones fuera nuestro Sí Mismo, ¿cómo puede ser agotador para nosotros y hasta agobiante por momentos, como para necesitar desactivarlo para descansar? ¿Puede pesarnos ser como somos naturalmente?

Si el pensar no es natural en nosotros, debemos permanecer en ese "vacío" de pensamientos y pensadores a cualquier precio, para llegar a experimentar la beatitud original desde la que surgimos al estado de vigilia... La simple negación del no-ser, del no-si mismo, nos deposita en lo que Es, en el Sí Mismo libre y puro, infinito, intocado por los cambios, por la ignorancia y el conocimiento.

¡Sin cambios, el que cambia no surge... Sin movimientos no hay lugar a donde volver... Sin oscilaciones los objetos no generan un cambio de estado y el tiempo personal se detiene... en la omnipresente consciencia del ser!

Y otra vez y mil veces, y nunca será suficiente: Permanencia en el Silencio.

¡Permanecer en el "sólo ser" es morar en el más puro silencio del corazón!

Ese silencio, al volverse impasible se tornará la más poderosa herramienta de autocontrol y la indagación ya no será forzada, sino que naturalmente cada movimiento y sensación serán escrutados apenas surjan, en la quiescencia espontánea que caracteriza al estado natural.

Permanecer allí, haciendo de ese Silencio nuestro propio Maestro, será la única actitud que deberemos mantener a partir de este punto.

La realización y la liberación definitiva sólo pueden llegar en el Silencio, en la más absoluta soledad, en la integración completa y perfecta del corazón con todo lo creado, el creador y la creación en un solo y único instante eterno.

El silencio es la vía y el fin... El Silencio es en sí mismo, el corazón radiante del Gurú hablándonos íntimamente, directamente, amorosamente... Es Su Darshan, Su Paz, Su bendición y lo único que puede asegurarnos la plena felicidad del ser.



El silencio del Gurú es la upadesa más sonora.
Es también la Gracia en su forma más alta.

Todas las demás dikshas (iniciaciones),
por ejemplo, sparsa, chakshus, etc.,
derivan de mouna (el silencio),
por consiguiente son secundarias.

Mouna es la forma primordial.

Si el Gurú está silente,
la mente del buscador se purifica por sí misma.

Sri Ramana Maharshi

Parecería imposible o fuera de nuestro alcance el llegar a establecernos y permanecer inalterables, en un estado de paz y equilibrio perfecto, a la espera de que la mente se purifique por sí misma, a los Pies del Gurú.

De hecho, esto es realmente imposible de realizar para el ego, para la mente individual acosada por las ideas de esclavitud y liberación, los deberes y demás, y lo único que modifica sustancialmente el resultado final de la ecuación es la ENTREGA a Sus Pies, pues sólo por su Gracia podemos alcanzar el nivel de soltura necesario para dejar atrás las densas estructuras y hábitos.

Por su Gracia sabemos que no somos el cuerpo, ni la mente adjunta... Que el individuo es sólo un concepto que aparece circunstancialmente y únicamente existe a nivel funcional.

Sabemos que el desperdicio de energía vital que se produce a través del pensamiento y la palabra, es lo que demora la aparición de la Luz del Corazón y la sabiduría del Silencio, la comunión con Maheshua, nuestro verdadero Padre.

Gracias al Maharshi sabemos que Siva, el mayor de los Yoguis, no está fuera de nosotros, y que permaneciendo a Sus Pies, en completa inmovilidad y desnudez, como el Maharshi en Arunachala... ya somos todo lo que podemos ser.

Sólo allí, en el silencio congénito donde de hecho somos uno con Siva mismo, en la forma de Dakshinamurti, podemos encontrar la respuesta definitiva a nuesta eterna pregunta identificatoria...

El yo se disuelve en el ser, no teniendo objetos a los que asociarse.

Y esta vacuidad definitiva será en el más absoluto silencio, y acabará con toda duda respecto a quiénes somos realmente.

¡Todo llega a su fin, y lo que ha comenzado en el silencio debe concluir allí mismo, donde nada conlcuye, donde todo se funde en un continuo espacio de pura Consciencia!



Sri Bhagavan dijo: 
«Todo ha acabado. 
La charla del corazón es la charla total. 
Toda charla debe acabar solo en silencio».

La Upadesa ha terminado... Ya no hay más nada que pueda ser transmitido conceptualmente.

Nos hemos mudado al Ashram del Sadgurú y allí convivimos, en el más profundo silencio de su Santa Presencia.

El sadgurú está dentro... ¡El Yo es simplemente ser!

Aquí... ahora... Sólo escucho el silencio totalmente entregado... Toda resistencia preestablecida ha sido vencida y erradicada de raíz por Su Gracia... Libre de amor y odio ya no estoy a la espera, ni siquiera a la escucha; soy sólo el último destello de ese silencio iluminador que nunca se termina.

Ya no me queda tiempo... El tiempo era tan sólo el contenido de la mente... y al fin la llama se ha consumido!

Desde este espacio pleno de consciencia, tan sólo espero la extinción total de esta chispa salida de la divinidad... No hay a donde ir, ni a donde regresar... ¡Estoy donde siempre he estado!

Al fin el Sí mismo es un continuo inhabitado, informe e infinito de perfecta quietud, equilibrio y pureza, de presencia absoluta... El silencio ya no es una opción, sino la condición natural de la existencia.

Todo sonido se ha disuelto en la vibración eterna...

¡Sólo el Silencio profundo del Yogui supremo en perfecto reposo, puede transmitir la plena certeza del Sahaja Samadhi, el estado de ecuanimidad absoluta!


Leyenda de Dakshinamurti:

Brahma, el creador, creó cuatro hijos de su mente. Fueron: Sanaka, Sanandana, Sanathkumara y Sanatsujatá. Ellos preguntaron a su creador por qué habían sido traídos a la existencia. Brahma dijo: «Yo debo crear el universo. Pero quiero ir a hacer tapas para realizar al Sí mismo. Vosotros habéis sido producidos para que creéis el universo. Eso será multiplicándoos vosotros mismos». A ellos no les gustó la idea y se preguntaron por qué debían ser ellos quienes se tomaran ese trabajo. Es natural que uno busque la fuente. Por consiguiente, ellos querían recuperar su fuente y ser felices. Así pues, no obedecieron los mandatos de Brahma sino que le abandonaron. Ellos deseaban guía para la realización del Sí mismo. Eran los individuos mejor dotados para la Realización del Sí mismo.
La guía debe ser sólo del mejor de los Maestros. ¿Y quién podría serlo sino Siva, el yogiraja? Siva apareció ante ellos sentado debajo del baniano sagrado. ¿Debe Él practicar yoga, siendo yogiraja? Mientras estaba sentado, Él entró en samadhi; Él estaba en Reposo Perfecto. El silencio prevalecía. Ellos Le vieron. El efecto fue inmediato. Cayeron en samadhi y sus dudas acabaron.



OM NAMAH SHIVAYA

OM NAMO BHAGAVATE SRI RAMANAYA

HARI OM TAT SAT

OM SHANTI, SHANTI, SHANTIHI


sábado, 11 de junio de 2011

UPADESA (Jñana Yoga -28) Vichara es realización

28.- ¿Cuál es mi naturaleza?
Indagando de este modo realizamos al Yo 
y llegamos a saber: 
"Soy  conciencia, bienaventuranza plena,
sin declinación ni nacimiento"


La indagación del Ser (Atma Vichara) no se trata de una técnica, ni de un método del Jñana Yoga para obtener la Realización mecánicamente, sino el medio recomendado por las Escrituras y los Maestros realizado de morar y sostenernos en nuestro estado natural el tiempo suficiente como para que las predisposiciones latentes (vasanas) se vayan consumiendo hasta desaparecer y la sustancia mental se clarifique.

Así sencillamente, llegamos a un punto en el cual lo que estaba allí, cubierto de escoria, comienza a relucir con su propia Luz y se descubre a sí mismo como el Yo... Se autorealiza como el ser absoluto, el Brahman de la filosofía Vedanta.

Antes de Vichara uno tiene que haber experimentado ese estado de plenitud deshabitada, donde ya no hay caminos ni salidas, ese vacío demoledor en donde no queda nada más porqué preguntar ni indagar, ni siquiera un indicio de dualidad... Algunos lo llaman Samadhi, o paz inefable, o simplemente el silencio congénito, como lo enseñaba el Maharshi.

Otra referencia citada por los maestros autorealizados es la investigación sobre ese espacio de conciencia que se experimenta al despertar, antes de que surja el primer pensamiento y el pensador correspondiente, ese silencio natural y espontáneo que aunque transitorio nos reafirma la exacta perspectiva para descubrir el "substratum".



Todas las personas experimentan: "Yo fui, vine, llegué, hice..."
¿No es evidente deducir, a partir de estas experiencias,
que la conciencia "Yo" es el sujeto de todas las acciones diversas?

Indagar en la naturaleza verdadera de esa conciencia,
y permanecer como uno mismo,
es el modo de entender, a través de la indagación,
la propia naturaleza verdadera.

Si captamos el sujeto de todas nuestras acciones e indagamos sobre la naturaleza de esa corriente interna, estaremos cercanos a aquél espacio de conciencia a donde el Maestro nos conduce desde el principio.

Esto hay que hacerlo repetidas veces, contínuamente, no como receta sino naturalmente, de manera espontánea ante cada interrupción a nuestra meditación o estado introspectivo, en cada intromisión a ese momento de profunda comunión con el silencio interno que es la única práctica recomendada.

La única liberación posible es volver sobre nuestros pasos hasta el vacío más puro que podamos llegar, y morar allí, vigilantes y pacientes, aguardando con la humildad de los grandes hasta que el final acontezca naturalmente.



Acciones como "ir" y "venir" pertenecen solamente al cuerpo,
y asi cuando decimos "fui, vine",
equivale a decir que el cuerpo es el Yo.

Pero, ¿puede decirse que el cuerpo es la conciencia "Yo"?
dado que no existía antes de nacer,
está formado de los cinco elementos,
es inexistente en el estado de sueño profundo,
y se convierte en cadáver cuando muere?

¿Puede decirse que este cuerpo inerte como un leño de madera
brilla como el "Yo - Yo"?

¿Podemos vivir sin indagar esto?
¿No declaran acaso las Escrituras,
con el fin de redimirnos mediante la indagación,
que las destrucción de la "vanidad" 
constituye la liberación "mukti"?

Es simple, aunque nos cueste reconocerlo, averiguar nuestra real naturaleza o ser último... Aquello a lo cual nos es imposible renunciar, constituye sin duda nuestra naturaleza esencial... ya que si lo perdiéramos ¡dejaríamos de existir!

Otro modo alternativo de descubrir lo que es natural o inherente, es indagando sobre aquello que estando incorporado, no constituye una carga para nosotros... El veneno nunca afecta a la serpiente dice el refrán, y a la inversa, todo aquello que sentimos como una presión constante o una carga psicológica o emocional sobre nosotros, es sin duda ajeno a nuestra esencia, a nuestro ser real.



Veamos ¿qué es lo que aparece como el Yo?
Entonces, brillará en el Corazón 
una especie de iluminación sin palabras
en la forma de "Yo - Yo".

Es decir, brillará de motu propio 
la conciencia pura que es una e ilimitada,
una vez desaparecidos los múltiples y limitados pensamientos.

A pesar de habernos identificado erróneamente en el pasado, estos objetos son siempre transeúntes en nuestra conciencia y sólo basta volverlos a entregar a la corriente eterna de la vida para que dejen de importunarnos.


Así como al peramanecer al sol el cuerpo mojado comienza a secarse lenta y gradualmente... Así la mente del jñani se va depurando poco a poco al contacto de esa Luz radiante del estado regenerado, permaneciendo en ese vacío absoluto de máxima pureza y beatitud, sin desfallecer ni distraerse.

La única liberación verdadera y posible es vaciarnos por completo de todo agregado, de toda carga suplementaria producida por la mente egoica y alimentada por nuestra falta de concentración.

Si uno permanece tranquilo 
sin abandonar esa experiencia,
el egoísmo, el sentido individual
cuya forma es "yo soy el cuerpo"
será totalmente destruído,
y al final, el pensamiento último
la forma "yo",
también quedará extinguida
como el fuego que quema el alcanfor.

Los grandes sabios y las Escrituras
declaran que sólo esto
constituye la liberación.

El alcanfor no deja residuo alguno al consumir su llama por completo, de la misma forma que la atención sostenida sobre el circuíto o derrotero del Yo en sus diversas etapas de manifestación consumirá la sensación "yo", el pensamiento raíz consecuente y todos sus derivados poco a poco.

La aparición de la pregunta es un perfecto indicador del "punto" justo de maduración requerido... marca el final del camino... señala que la puerta se ha abierto y el espacio se ha despejado propiciando la permanencia de la atención en ese estado de Gracia único e irrepetible al que jamás podemos acercarnos de otra manera... 

¡Sólo la Gracia del Gurú puede conducirnos hasta ese punto de total emancipación!

Cuando nos damos cuenta de que todo lo demás está alineado con esa Gracia Divina, y sólo falta la respuesta a esa pregunta ... es Mukti, la liberación final, porque esa respuesta somos nosotros mismos... Es la respuesta eternamente inexpresada porque ya está  expresada realmente, y lo que completa la ecuación es nuestra presencia en ese espacio de plena consciencia, existencia y dicha.

No hay más nada que hacer, es el final de la entidad individual, del buscador y su ilusión de hallar y transitar un sendero de autoconocimiento... ¡Cuando la respuesta no puede ser otra que el Silencio Sagrado ... es el final, es realización!

La única realidad es el Ser.
Debe proseguir la indagación
hasta que usted realice ese estado del ser puro.

No habrá más preocupaciones
una vez que se haya establecido en ese estado.

Nadie indagará en la fuente de los pensamientos,
a menos que surjan pensamientos...
Mientras usted piense: "yo estoy leyendo",
indague quién lo hace.

¿Porqué la persona no realiza a Dios o al Yo de inmediato,
o sea, tan pronto se le dice que Dios es todos o el Yo es todos?

Eso muestra alguna vacilación de parte de ese hombre.

Debe discutir consigo mismo
y convencerse poco a poco de la Verdad
antes de que su fe se afiance.

Sri Ramana Maharshi

Vichara es permanencia... Permanencia en el Sí mismo, en el sólo ser... En la unidad, en el origen.

Vichara deja al descubierto los últimos vestigios de dualidad, el impulso natural de la mente a exteriorizarce, el poder latente de proyección de las predisposiciones almacenadas con anterioridad a la iluminación espontánea.

Con esfuerzo es Vichara, sin esfuerzo es Sahaja Samadhi; el estado de liberación total y natural, tal y como lo manifestó Sri Ramana Maharshi durante su estancia en Arunachala, a los Pies de su padre, Siva.

Los sagrados Pies del Señor Siva son sencillamente el estado de perfecta quietud en la total inexistencia, en el  Silencio profundo y la sensación de plena libertad que experimentamos al contemplar su rostro.


En la mirada del Sadgurú encontramos la única explicación posible a esa pulsación eterna, sin cambios y autoexistente que toma la forma de Yo-Yo, de iluminación silenciosa.

Esa mirada expresa lo que es imposible explicar y aprender de otra manera...

Transmite esa certeza inefable de comunión esencial, de beatitud indiscriminada, de visión limpia de prejuicios, de paz profunda y amor infinito.... Y podríamos seguir adorando esa transparencia sin llegar jamás a definirla, ni a esbozar el verdadero alcance de esa bendición, de lo que despierta en nuestros corazones, de lo que sintetiza en nuestro despertar.

¡Su Enseñanza nos comunica el método, y Su Mirada nos confirma el resultado!

... ¿Para qué entonces seguir tratando de explicar ese estado en el que los hombres santos permanecen simplemente resplandeciendo?

Eso no puede contarse ni recordarse... porque no puede ser olvidado!

Eso sencillamente... ¡hay que vivirlo! 

Y ahora que lo conocemos, ya no podemos evitar ir tras Ello, indagando, realizando, siendo...



TAT TWAM ASI! 

TÚ ERES AQUELLO!



OM NAMAH SHIVAYA

OM NAMO BHAGAVATE SRI RAMANAYA

HARI OM TAT SAT

OM SHANTI, SHANTI, SHANTIHI


sábado, 4 de junio de 2011

UPADESA (Jñana Yoga -27) YO SOY EL QUE SOY

27.- La conciencia carece del pensamiento de conocimiento
y del pensamiento de la ignorancia de los objetos.
¿Hay algún conocimiento distinto de la conciencia
para conocer al Yo?

La carencia de algo no implica tener necesidad de ello. En lo que se refiere a la Conciencia, la Advaita nos enseña que a mayor pureza, mayor claridad y profundidad en la visión, y desde este enfoque carecer de todo agregado o cualidad, será lo que propicie la ansiada realización, el conocimiento directo del Yo real.

En el estado de vigilia pareciera que el pensamiento constituye nuestra reacción natural ante los sucesos que presenciamos como conciencia... Si analizamos esto en profundidad, comprobaremos que no es así, pues el pensar es parte de un proceso que no es para nada espontáneo ni natural en nosotros.

El conocimiento sin objeto es uno de los tres aspectos fundamentales de nuestra naturaleza real, que la filosofía Vedanta describe como Sat-Chit-Ananda (ser, conciencia y felicidad).

Pero la creación  de imágenes representativas y etiquetas aclaratorias es parte del proceso de conocimiento objetivo, de intelecto humano y la razón individual.

Pensar es formar conceptos, símbolos, objetos mentales para almacenarlos en la memoria funcional y si es necesario, utilizarlos proyectándolos a través de la imaginación, mutando y adaptándolos a cada situación experimentada... El conocimiento objetivo resulta útil y aplicable sólo a situaciones determinadas y predecibles, pero es por naturaleza incapaz de afrontar una investigación sobre lo abstracto, lo sin forma, lo que está más allá de los sentidos.

Aquello que presencia, como el testigo de un hecho concreto, el surgimiento y la desaparición del pensador y su mundo de pensamientos, no puede ser captado por estas herramientas propias del individuo.

Los pensamientos son transeúntes y circunstanciales, y visto de un modo más amplio el pensador también es transitorio y está circunscripto a un determinado estado de conciencia... Y sabemos que nada que no sea permanente en nosotros puede ser natural o inherente.

Imbuidos en la Advaita, la intuición de la verdad última y definitiva, no podemos seguir creyendo que un nuevo concepto nos conducirá a una mágica revelación, ni tampoco esperar que la comprensión final  llegue por medio de algún poder adquirido o esfuerzo personal.

Para conocer los objetos precisamos del pensamiento, más para conocernos a nosotros mismos; ¿necesitamos algún instrumento o una forma simbólica que nos represente?

Lo inmutable e imperecedero tiene que ser por ende omnipresente, esto es, estar siempre expresado totalmente en el aquí y ahora.

La luz siempre es distinta de lo iluminado... Sin embargo la mente acumula tendencias (vásanas) que la incitan a identificarse con los objetos iluminados y proyectados como tales desde la oscuridad de la memoria personal.

El verdadero conocimiento no es el contenido de los pensamientos, ni de los sentimientos, ni de ninguna otra modificación de la sustancia mental, sino el trasfondo en el que surgen, el Contenedor absoluto, Aquello que ilumina el continente todo con su sola presencia.

Este conocimiento no puede pensarse, objetivarse, ni tomar forma alguna en nuestra mente... La consciencia YO SOY es en sí misma ese conocimiento... Por eso decimos que no podemos conocerLo, pero podemos SERLO... ¡Asumirlo, afrontarlo, comenzar a vivir como lo que somos en realidad, como ese espacio de consciencia silenciosa que pulsa y brilla en nuestro corazón!


"Yo Soy" es Dios, no es pensar "Yo soy Dios".
Realice el "Yo Soy" y no piense "Yo Soy".
"Sabe que Yo soy Dios", se dice,
no se dice, "Piensa que Yo soy Dios"...

Se dice "YO SOY el que SOY". 
Esto significa que una persona debe permanecer como el "Yo". 
Ella es siempre solamente el "Yo". 
No es nada más. 
Sin embargo, la persona pregunta: ¿quién soy yo?...
Una víctima de la ilusión preguntaría: ¿quién soy yo?, 
no un hombre plenamente consciente de sí mismo.

La errónea identidad del Yo con el no-yo 
hace que usted pregunte: 
¿Quién soy yo?

Sri Ramana Maharshi

¡Yo soy plena consciencia de mí mismo sin ningún agregado, por ende, lo natural en mí es lo permanente y lo que atestigua todo lo transitorio!

Permanecer en la consciencia sin objeto, en el origen virginal de todos los pensamientos, persistiendo ante cualquier estado u objeto que aparezca superpuesto sobre ese trasfondo de absoluta pureza, es la única práctica requerida en el luminoso sendero del Jñana Yoga.

Este permanecer como el Ser, no implica identificarnos, fijar o seguir aquello que surja en la consciencia, sino por el contrario, ser simplemente lo que somos siempre, sin nombre ni forma, sin calificación alguna, sólo consciencia pura, consciencia sin más, sin calificar ni inventariar nada de lo que presenciamos ya que conocemos por propia experiencia la verdadera entidad de toda apariencia.

Se le pide al Jñani por última vez, que intente permanecer como el continente, sin relevancia del contenido que se capte o se conozca a través de los órganos de los sentidos y la conciencia, más allá de todos los cambios en la superficie.

Presenciando como espectador desapegado esta tan extraña aparición, conscientes de que no es lo último, ni lo esencial, sino que tiene que existir una base firme o inmutable para que ella se manifieste.

Esa conciencia que experimenta las acciones del cuerpo como movimientos propios es hija de la sensación YO SOY, que a su vez es un reflejo transitorio y por tanto, debe surgir de una base firme, permanente, eterna... El Yo real.

La biblia dice: Estad quietos y conoced que Yo soy Dios.

Al despertar por la mañana lo primero es YO SOY como sensación, en seguida ese sentimiento toma forma y busca una imgagen o represetanción dimensional... El intelecto responde con el objeto "cuerpo"... Así este "yo", apócope de yo-soy-el-cuerpo se constituye en el primer pensamiento y la raíz o sujeto referente de todos los demás que surjan.

La poderosa Luz del Yo pasa en pocos segundos a ser obstruída por una sombra conceptual que se interpone y la sofoca, trastocándola...

¿Qué sucede aquí para que perdamos de un momento a otro la referencia existencial que corresponde a nuestro estado natural?

La Enseñanza del Sadgurú se basa fundamentalmente en que investigando este fenómeno de transposición, sigamos ese circuíto energético hasta su origen, llegando así al punto o al nivel de mayor desapego que seamos capaces de soportar.

Quien formula la pregunta debe admitir la existencia de su yo. 
YO SOY es la realización. 
Perseguir esa clave hasta la Realización es Vichara. 
Vichara y realización son lo mismo.

Vichara es el proceso y también la meta. 
YO SOY es la meta y la Realidad final. 
Aferrarse a ello con esfuerzo es Vichara. 
Cuando eso es espontáneo y natural es Realización.

Sri Ramana Maharshi


Quién formula la pregunta es consciente de que falta un dato sensible, fundamental y definitorio, que cambia por completo el sentido  de todas las conclusiones que de él derivan... Esa conciencia, que se percata del faltante, es la respuesta a la pregunta sobre la verdadera identidad, pues como en todo cuestionamiento filosófico, la respuesta es inherente a la pregunta y por tanto está incluida en ella desde el principio.

Darnos cuenta de que no hay respuesta, y que el final del camino es haber llegado a la indescriptible claridad de poder formular esta pregunta... indica que toda búsqueda ha finalizado.

No va más ... ¡El juego ha terminado! Al llegar hasta el Yo Soy, ya no hay escapatoria... En realidad no la hubo desde que el Sadgurú fijó sus ojos sobre nosotros, pero ahora que hemos comprobado la Verdad implícita en aquella mirada profunda y compasiva, ya no podemos hacer más que entregarnos.

Por su Gracia hemos llegado allí, y es por su bondad, que nos permite permanecer a Sus Pies, como alcanzamos la certeza, no la esperanza, sino la fe firme de que el final se aproxima.

Lo que hasta ahora parecía natural, pensar y sentir, será experimentado como algo penoso, como una carga... Y reposar en la ambrosía del eterno presente será nuestra única actitud y compromiso a partir de este punto.

Desaparecer  allí, en la autoconsciencia YO SOY desnunda de toda forma... Persistir allí, subsistir en ese no-estado sin principio ni motivación alguna, en esa muerte virtual... Morar en ese silencio total y absoluto sin volver a pensar, ni sentir, ni nombrar jamás un yo alguno, un posible hacedor o experimentador de nada en absoluto.

Sólo ese total vacío es Moksha, la completa liberación, y sólo en esa absoluta desolación podemos esperar el enfoque supremo de la realización.

Muertos antes de morir, tan sólo estando enfocados en nuestro verdadero centro, en nuestra natural expresión de vida, en nuestra única existencia...

¡Recién aquí, en este preciso punto comienza Atma Vichara; la autoindagación del Ser!



TAT TWAM ASI! 


TÚ ERES AQUELLO!



OM NAMAH SHIVAYA

OM NAMO BHAGAVATE SRI RAMANAYA

HARI OM TAT SAT

OM SHANTI, SHANTI, SHANTIHI

sábado, 21 de mayo de 2011

UPADESA (Jñana Yoga -25-26) La correcta visión es realización

25.- Quien abandona los condicionamientos, 
obtiene la realización de sí mismo. 
La visión del Señor como el Ser 
es la verdadera realización de Dios.


Si encontramos en nosotros mismos el valor, la coherencia y la lucidez necesarias para aceptar que nuestra esencia es plena libertad y permanencia en la integridad, sabremos que desapegarnos de toda condición existencial es lo único que realmente nos urge.

Nos urge, en la práctica, revisar continuamente nuestra perspectiva, soltar toda postura o contracción asumida anticipadamente, abandonar los condicionamientos que nos colocaron en la penosa situación de buscadores de nosotros mismos y rastreadores de aquello que somos realmente y nunca hemos perdido.

Ya sabemos que no hay nada más, que todas las opciones eran falsas, que la única salida es volver a la entrada, al Origen, el principio desde el cual nos proyectamos y recreamos en esta odisea de la individualidad.

Aquí, en este estado de vigilia, todo es mente... El maestro, el aspirtante, la liberación misma y el supuesto liberado, son sólo ideas, concepciones mentales frabricadas con antelación, y proyectadas repetitivamente desde la perspectiva del individuo que asume el "yo soy esto" como su base existencial.

Los distintos condicionamientos o envolturas se sostienen sobre la base del individuo y en ese sentido nos limitan y presionan, trastocando nuestra visión o conciencia del momento.

El gran Adi Shankaracharya nos enseña en su Viveka Chuharmoni que la ligadura y la liberación del alma individual son sólo atributos en buddhi (el intelecto), que los ignorantes sobreimponen sobre la realidad siempre existente.


351
El Ser Supremo está dotado de naturaleza eterna, 
es conocimiento indivisible, 
el uno sin segundo, el Testigo del buddhi y todo lo demás, 
distinto de lo grosero y de lo sutil, es, de hecho, 
lo que se debería implicar con el término “Yo”; 
es la esencia de la eterna dicha interior.


352
El hombre sabio, discriminando así entre lo real y lo irreal, 
reconociendo la Verdad mediante la visión de la Luz Interior, 
y experimentando su propio Ser que es el Conocimiento
Absoluto, se libera de todo tipo de obstrucciones 
y obtiene la experiencia de Paz absoluta.


353
Cuando el Atman, el uno sin segundo, 
es experimentado entrando en el estado de Nirvikalpa Samadhi, 
el nudo de ignorancia que atenaza el corazón 
queda completamente destruido.


354
Imaginaciones tales como “tu y yo”, “yo’, o “esto”, 
pueden tomar lugar en la mente
debido a la distorsión creada por el buddhi (intelecto). 
Pero cuando el Paramatman, el Absoluto, el uno sin segundo, 
se manifiesta en la experiencia de Samadhi, 
todas esas imaginaciones desaparecen de la mente 
debido a la experiencia de la verdad de Brahman.


355
El Sanyasin, calmo, autocontrolado, 
totalmente apartado del mundo sensorial, 
paciente y dedicado a la práctica del Samadhi, 
siempre refleja en su propio ser el Ser de todo el Universo. 


De esta manera destruye la imaginación 
que es producto de la oscuridad de la ignorancia. 


Y el Sanyasin vive feliz como Brahman, 
libre de toda acción y de toda variación de la mente.


LA JOYA DEL DISCERNIMIENTO
(VIVEKA CHUDAMANI)
SANKARA

Nuestra realidad de fondo, nuestra naturaleza esencial está más allá de la mente, del ego creado en buddhi o de lo contrario no podríamos ni siquiera conocerlo o referirnos a él como un aditamento, como un agregado circunstancial.

Conocer sus funciones, sus cambios y sus cualidades resultan de suma utlidad para dejar de confundirnos e identificarnos con ese rejunte de creaciones automantenidas que llamamos "mente" y sus intermitentes modalidades funcionales.

La disyuntiva final es seguir el camino de la mente individual y alejarnos cada vez más de nuestro origen, o girar trescientos sesenta grados, darnos vuelta completamente y volver por donde vinimos a terminar con este mal de ausencia que tanto nos aqueja.




El deseo de felicidad y paz permanentes denota
que en su naturaleza existe esa permanencia.
Por eso busca encontrar y recobrar 
su propia naturaleza,o sea, su Yo.

Una vez que se encuentra eso, se encuentra todo. 
Esa búsqueda hacia adentro es el sendero 
que el intelecto del hombre ha de conquistar. 

El intelecto mismo, mediante práctica continua,
comprende que algún Poder Superior le permite funcionar. 
El mismo no puede llegar a ese Poder. 
Por eso, después de cierta etapa cesa de funcionar. 
Y cuando lo hace, todo lo que queda 
es únicamente el Poder Supremo. 

Eso es Realización, ésa es la finalidad, ésa es la meta. 

Está claro entonces, que lo que el intelecto se propone es realizar 
su propia independencia sobre el Poder Superior 
y su ineptitud para llegar a éste. 
Por eso deberá aniquilarse antes de conquistar la meta.

Sri Ramana Maharshi

Nuestro amado Guía pone a frente a nosotros la única salida... ¡No hay dos caminos... sólo hay uno!

Lo que nos ha confinado a los límites de lo intelectual fue tratar de interpretar esta realidad o unidad existencial desde una inadecuada perspectiva.

Sólo en el presente eterno, aquí, ahora y fuera de todo condicionamiento mental podemos abrazar lo que es real, y es solamente dejando de captar lo que no lo es ... lo que es no-si mismo ... como llegaremos a lo que Es... al ser infinito.

La última verdad es la visión libre de dualidad, la percepción sin objetos, la mente pura que es no-mente o simple consciencia, sin cambios ni atributos.

¡Ya somos todo lo que podemos ser! ...No hay nada que realizar, ni que encontrar, ni que obtener; nada en que convertirnos.

Nada de lo que intentemos o creamos ser y parecer, subsistirá tras la liberación definitiva que sólo puede hallarse en el presente.

Lo que buscamos como buscadores, no es más que darnos cuenta, comprender definitivamente que todo está aquí y ahora y que es tan sólo nuestra incertidumbre lo que nos separa de la verdad omnipresente.

Sólo viendo lo falso como falso, apelando al "neti-neti" del Vedanta, negando toda identificación preconcebida y abandonando todo condicionamiento, toda interpretación o conceptualización, la fascinación tiene que desaparecer y la luz de la unidad, de lo real, resplandecer.

El Ser se realiza a sí mismo siempre aquí y ahora, nunca en otro espacio, ni tiempo, ni en otro cuerpo, ni en otro corazón que no sea el NUESTRO.


26.- Puesto que el Yo no es dual, 
sólo morar en el Yo es la visión del Yo, 
y sólo esto se conoce 
como morar firmemente en el Yo.

Una visión lleva por lo general a la presunción de la dualidad del veedor y lo visto, pero no tiene la misma implicancia en la filosofía Vedanta donde la visión referida es la del Jñani, la del meditador fundido con la realidad sin objeto que no puede expresarse de otra manera que como unidad, plenitud y existencia absoluta.

La visión directa, la visión de la advaita, la real visión del Yo es la realización... Es simplemente vernos tal cual somos, en absoluta libertad, vacíos de todos los condicionamientos, atributos y cualidades, con los que nos habíamos identificado a partir de esa absurda suposición del ser individual.

Persistir en la consciencia YO SOY sin restringirla a un estado, ni a una subjetividad preestablecida; devolviéndole a la mente el gusto por la introversión, por no desatender o ausentarse de esa dicha y claridad propias de su estado natural, es en definitiva: MORAR EN EL YO, la meta de todos los yogas, el fin de todos los senderos que conocimos y trascendimos en el camino ascendente que nos trajo hasta aquí.

Nuestro Guía lo viene enunciando una y otra vez, de todas las formas posibles, pero sabemos que hasta tanto la mente no se clarifique y se depure en gran medida, no podrá captarlo, aceptarlo ni comprenderlo, y mucho menos asumirlo.

La gente no comprendería esa verdad sencilla y desnuda: 
la verdad de su experiencia cotidiana siempre presente y eterna. 
Esa Verdad es la del Yo. 
¿Hay alguén que no sea consciente del Yo? 

A la gente ni siquiera le gustaría oírlo, 
mientras que está ansiosa por saber qué hay más allá; 
el cielo, el infierno, la reencarnación. 
Debido a que aman el misterio, 
pero no aman la verdad desnuda, 
las religiones las miman sólo para hacerlas volver al Yo.

El estado al que llamamos realización 
es simplemente ser lo que se es, 
sin necesidad de saber nada 
ni de transformarse en nada.

Cuando uno se ha realizado, 
uno es lo que es y lo que siempre ha sido.
No se puede describir ese estado.
Sólo se puede ser eso.

Sri Ramana Maharshi

No nos gusta escuchar que nuestra esencia es no dual, sin cambio, porque prejuzgamos aquello como algo sin vida, sin emoción, sin un sentido experimental de la existencia.

En verdad sucede todo lo contrario, es identificarnos con los estados sucesivos y el cambio continuo, lo que nos priva de aprender la belleza y la dicha de nuestra propia existencia indiferenciada, trascendental, pura y plena.

Lo único real es aquello que está libre de cambios, de movimiento... Y permanece como si mismo en un solo ser, siendo en potencia toda la energía que existe y puede existir, sin separarse jamás su naturaleza eterna, inmutable y autoconsciente.

La realización es la visión de esa verdad irrefutable, y verla como el Yo, como el Sí Mismo, como el único ser real... es lo que hacemos todo el tiempo, intrísecamente, naturalmente.

El haber asumido la carencia de ese conocimiento esencial constituye el principal escollo.. El plantearlo como algo a realizar, a resolver, como un tema "a futuro" es lo que nos mantiene aparte como buscadores desorientados, como supuestos individuos extraviados en busca de su identidad.

La realización ya está allí. 
El estado libre de pensamiento es el único estado real. 

La realización no existe como una acción. 
¿Hay alguien que no esté captando al Yo? 
¿Hay alguien que niegue su propia existencia?

Hablando de comprensión, ésta implica dos yoes; 
uno, el que comprenda, el otro, el que sea comprendido. 

Una vez que admitimos nuestra existencia, 
¿cómo es que no conoceremos a nuestro Yo?

Sri Ramana Maharshi


La realidad no es algo a conseguir; lo que es natural no puede requerir esfuerzo alguno; el ser no puede hallarse en el futuro; la verdad no puede estar sujeta a comprobación; lo esencial no puede estar ausente jamás.

Aquí la meta es el camino y el medio es el fin... Ahora tiene que estar la realidad no dual, aquí presente, si es que realmente existe.

No hay nada que comprender, nada que necesite ser comprendido por una entidad equis, o un conocedor desinformado... No hay más Yo que éste, que está siempre existiendo como nosotros en unidad, como todos los seres en un solo ser, como plenitud o realidad omniabarcante.

No hay más realidad que ésta, que está presente aquí y ahora trascendiendo todo lo mental y conteniéndolo todo sin que nada le afecte, ni le inmute.

Sabemos que en ese SER todo es Purnam, plenitud y perfección jamás afectada por nada ni por nadie... Descansemos pues en esa perfecta quietud, permaneciendo sin etiquetas, sin nombre y sin forma, sin identidad alguna, sin agregados... Sólo siendo en unidad con Shiva, el perfecto testigo inamovible de la infinita PLENITUD!


Om poor na ma dah poor na mi dam
poor naat poor na mu da chya te
poor nas ya poor na maa daa ya
poor na me vaa va shi shya te
Om shaan tih shaan tih shaan tih


Aquello es perfecto – esto es perfecto.
Lo que viene de lo perfecto 
es ciertamente perfecto.
Lo que puede llegar a ser perfecto, 
es perfecto ahora mismo.
¡Que sea la paz, paz y perfecta paz!

Âtma Vichara paso a paso

Persigue inexorablemente la búsqueda del "Quién soy yo".
Analiza tu personalidad entera.
Trata de encontrar dónde comienza el pensamiento del Yo.
Prosigue con tus meditaciones.
Continúa volviendo la atención hacia adentro. (Un día la rueda del pensamiento perderá velocidad, y una intuición surgirá misteriosamente)
Sigue esa intuición, deja que tu pensamiento se detenga, y te conducirá finalmente hacia la meta.

De las Enseñanzas de Sri Ramana Maharshi